Nacional
Jueves 18 de mayo de 2023 - 12:00 AM

Inminente llegada del fenómeno de El Niño, retrasos en proyectos y alta demanda en Colombia tienen al sistema de energía ‘estresado’

Gremios aseguran que el sistema energético del país afronta una situación de estrechez en energía que puede ser crítica por el fenómeno de El Niño.

Archivo / VANGUARDIA El embalse de Topocoro registró  1.008,99 gigavatios en capacidad útil, para 86,3 % en  reservas. Las de marzo se ubicaron en 72,7 % y hace un año fue 77 %.
Archivo / VANGUARDIA El embalse de Topocoro registró 1.008,99 gigavatios en capacidad útil, para 86,3 % en reservas. Las de marzo se ubicaron en 72,7 % y hace un año fue 77 %.

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Publicado por: Miguel Orlando Alguero

Si no entran los proyectos de energía eólica y solar en La Guajira, ni entra a tiempo lo que falta de Hidroituango, y si además se tiene en cuenta que la demanda se mantiene al alza, que hay un aumento de las probabilidades entre octubre y diciembre de 2023 del fenómeno de El Niño y hay una probabilidad de 85 % de sequía, todo esto combinado podría ocasionar una crisis energética en el país.

Con esta advertencia, hace un par de semanas, el presidente de Andesco, Camilo Sánchez Ortega, sostuvo que el fenómeno de El Niño no es algo que se pueda evitar y desde ahora se tiene que hacer todo lo necesario para contribuir con acciones que apacigüen sus impactos.

Y es que al incrementarse la probabilidad de la llegada de El Niño y la reducción de los niveles de los embalses en el país, se ha abierto una discusión en Colombia sobre qué tanto se pueden ver afectados los precios de energía para el consumidor final, pues los valores de compra del kilovatio en bolsa han venido subiendo.

Por ejemplo, en febrero el precio de bolsa de energía fue de $533,7 por kilovatio, lo que significó un aumento de 42,61 % frente al precio promedio de enero, que fue de $374,24. Hasta ese momento, según XM, sería el valor más alto desde marzo de 2016.

Pero expertos en energía como el docente Sergio Cabrales explican que el precio de la energía eléctrica en la bolsa nacional ha vuelto a superar los $700 por kilovatio, debido a la expectativa de un inminente fenómeno de El Niño en el 2023.

Hoy la proyección es que el precio máximo de energía se ubique en $870 por kilovatio hora este mes, superando precio de escasez.

No obstante, los comercializadores han explicado que esto no genera automáticamente un alza para los consumidores, pues las empresas solo compran en bolsa cerca del 20 % de la energía, mientras que el 80 % está en contratos a largo plazo, donde ya se pactaron los precios.

Escuche este pódcast: Se avecina el fenómeno de El Niño con su sequía, ¿qué pasa con los embalses, tarifas de energía y riesgo de ‘apagón’ en Colombia?

¿Cómo están los embalses?

Esas tarifas están relacionadas con el nivel de agua de los embalses de energía del país, que cerraron en 62,11 % para abril, según XM, el operador del Sistema Interconectado y el administrador del Mercado de Energía Mayorista de Colombia.

Esto representó un aumento de 2,23 puntos porcentuales frente al nivel de 59,88 % que se presentó en marzo de este año, pero también una disminución de 1,86 puntos porcentuales a los 63,97% de abril de 2022.

Jaime Alejandro Zapata Uribe, gerente del Centro Nacional de Despacho de XM, precisó: “Durante el mes de abril los aportes hídricos se ubicaron en 113,6 %, por encima de la media histórica, lo que permitió cerrar el mes con las reservas del sistema en un 62,11 % del volumen útil del embalse”.

En cuanto a la generación, XM precisó que, en total, en abril se generaron 6.336,07 gigavatios.

Por ejemplo, el embalse de Topocoro, en Santander, registró 1.008,99 gigavatios en capacidad útil, para 86,3 % en reservas. Las de marzo se ubicaron en 72,7 % y hace un año fue 77 %.

Matriz energética

De esta manera, el fenómeno de El Niño está a la vuelta de la esquina y lo más probable es que, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (Noaa), este evento climático se convierta en categoría dominante a partir de junio.

Así, el intenso verano, que es la principal característica de este fenómeno, traería consigo la reducción en los niveles de los embalses, ya que ante la escasez de lluvias bajará el caudal de los ríos que las surten, lo que derivará en una caída en la generación de energía desde las centrales hidroeléctricas.

Y es que este fenómeno climático, del que también viene hablando el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), prendió las alarmas en el sector energético del país, ya que por lo general aparece el fantasma del racionamiento.

¿Por qué? Porque en un sistema eléctrico como el colombiano, en donde el 80 % de la energía que se produce surge del agua que se almacena en grandes embalses y que pasa por estas plantas de generación de corriente, pone de nuevo sobre la mesa las preguntas sobre su vulnerabilidad.

Y es que la llegada de El Niño desvela de entrada, ya que pone al descubierto una vez más la flaqueza de la matriz de generación desde las hidroeléctricas.

Lea también: El fenómeno de El Niño podría afectar hasta el 50 % del territorio colombiano, advierte gremio de geólogos y geofísicos

¿Y las generadoras y consumidores industriales?

Ante este panorama, Natalia Gutiérrez, presidente de Acolgen, advirtió que a los empresarios del gremio les preocupa “la demora en la entrada de proyectos, que el país tiene energía atrasada y todo esto estresa el sistema, más aún cuando puede haber un fenómeno de El Niño”.

Agregó que no se trata “de un balance económico sobre si se pagó el cargo por confiabilidad o no, es un balance físico de energía del cual el Gobierno tiene que hacer un monitoreo permanente ante una demanda creciente y sin tener claro qué tan intenso o largo puede ser el fenómeno de El Niño”.

En este mismo sentido, Sandra Fonseca, directora ejecutiva de Asoenergía, indicó que el sistema eléctrico nacional afronta una situación de estrechez en energía que puede ser crítica por el fenómeno de El Niño.

“Aunque hoy tenemos un nivel de los embalses cercano al 60%, el problema que tiene el sistema es que no tiene una gran capacidad de reserva hídrica en términos de tiempo. Y como no sabemos cuánto va a durar el fenómeno de El Niño, en muy corto tiempo se puede agotar la capacidad de reserva de los embalses. En la práctica, en un evento como el Niño, vamos a depender de toda la capacidad instalada, vamos a depender de la generación hidráulica, a gas, a carbón e incluso en la generación a líquidos”.

Por su parte, el director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía, Flover Rodríguez, explicó que hay zonas en el país con mayor afectación durante este fenómeno, esto se debe a la ubicación geográfica de las regiones y a la baja intensidad con la que fluyen los vientos alisios (vientos que soplan de manera regular de este a oeste), los cuales se encargan de llevar humedad a la región.

“El Niño afectaría el 50 % del país. Entre las zonas más propensas a sufrir de los efectos: Región Caribe (7 departamentos) y Región Andina ( 10 departamentos, que incluye a Santander)”.

El directivo le hizo un llamado al Gobierno nacional, autoridades gubernamentales y entidades de atención del riesgo para que desde ya realicen un monitoreo periódico a las principales cuencas hidrográficas del país: el río Cauca y el río Magdalena, para identificar a tiempo la disminución de caudales que pueda impactar de manera negativa los embalses e hidroeléctricas.

Mientras que la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, afirmó que el país está preparado para enfrentar sin problemas el fenómeno de El Niño, los generadores de energía advierten que hay varias causas de “estrés” en el sistema.

El argumento de la ministra es que la oferta de energía eléctrica es de 18,9 gigavatios, es decir, 15 % más alta que El Niño de 2016, cuando la sequía y otros factores coyunturales llevaron a un momento de estrés del sector que provocó alzas en las tarifas y campañas para reducir el consumo de energía.

¿Y las térmicas?

En una temporada de intenso verano, como la que se avecina, el nivel de los embalses que alimentan de agua a las centrales hidroeléctricas comienza a descender rápidamente, comportamiento que no es de semanas, sino de días.

“Riesgo de desabastecimiento inmediato no hay, pero los podría haber en el segundo semestre. Hay tiempo de reaccionar y, por ello, lo que se ha recomendado es que se empiece a reservar más agua y utilizar más las termoeléctricas, las cuales se están usando unos 50 gigavatios (GW) día, que es casi el 30% del total de la demanda”, señaló Alejandro Castañeda, director de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg).

Ante el panorama, el Gobierno nacional tiene en sus cuentas a las plantas térmicas, las cuales están preparadas para entrar como respaldo y cubrir el déficit en la oferta de electricidad para atender eficientemente la demanda.

El hecho llama la atención en momentos que el Ejecutivo promueve a fondo su política de transición energética, en la que la descarbonización es el eje central; sin embargo, un número representativo de centrales térmicas desarrollan su operación con carbón.

“Este parque representa el 50% de la energía en firme del país, lo que significa que en los momentos más duros de verano o de sequía, las centrales termoeléctricas sirven de respaldo para ofrecer esa energía que dejan de generar las plantas hidroeléctricas”, dijo Castañeda.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero

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