El Comité Autónomo de la Regla Fiscal, CARF, explicó algunos de los problemas fiscales que enfrenta el país.

El último informe del Comité Autónomo de la Regla Fiscal, CARF, mostró varias advertencias sobre la economía colombiana.
En entrevista con Vanguardia, Juan Sebastián Betancur Mora, director técnico del CARF, explicó algunos de los principales mensajes. Para empezar, el analista económico ratificó que “la situación fiscal es cada vez más preocupante”.
Por un lado, en 2025 el Gobierno generó un impulso fiscal en medio de señales de “recalentamiento económico” y de alta deuda pública.

Para el experto, uno de los pilares de la economía es que el ritmo al que crece y su composición sean sostenibles a lo largo del tiempo.
“Tener una producción que crece bastante menos que la demanda interna, tener unas presiones inflacionarias, unas expectativas de inflación que están desancladas, un déficit comercial que se ensancha en los últimos tres años y que, en ese contexto, haya una política fiscal que agrega a esas presiones de demanda es algo insostenible”, dijo el experto.
Betancur recordó que el Gobierno decidió activar la cláusula de escape de la regla fiscal en 2025 en junio pasado, pese al concepto previo desfavorable que dio el Comité, y estableció unas nuevas metas de ajuste fiscal a tres años, con miras a retornar al cumplimiento de la Regla Fiscal de 2028 en adelante.
Sin embargo, el incumplimiento de esa nueva meta fiscal en 2025 dificulta estabilizar las finanzas públicas, así como el retorno a la Regla Fiscal, que es un ancla que genera confianza.
Ese mecanismo mantiene a salvo las finanzas del país y su sostenibilidad, de tal manera que se garantice que la deuda pública se mantenga en niveles razonables en el tiempo.
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“Tras suspender la Regla Fiscal por tres años, el Gobierno estableció una meta de balance primario, es decir, la diferencia entre ingresos y gastos excluyendo el componente de intereses, de -2,4 % del PIB, pero al final terminó siendo -3,5 % del PIB. Es decir, ahora estabilizar la deuda y recuperar la senda de la Regla Fiscal es más retador”, dijo Betancur.
Ese panorama preocupante de las finanzas públicas tiene como fundamento la sobrestimación de ingresos y subestimación de gastos.

El balance primario es la variable que más controla un gobierno en su política fiscal, corresponde a la diferencia entre los ingresos y los gastos excluyendo intereses

¿Qué pasará con la deuda pública?
Las múltiples operaciones de deuda pública que realizó el Gobierno en 2025 han estado bajo la mira de expertos y analistas.
Frente a esos mecanismos, el director Técnico del CARF indicó que, “si bien estas operaciones contribuyeron a reducir el gasto de intereses y el déficit fiscal en 2025, los efectos se perciben principalmente transitorios y contables. Ciertamente, la deuda pública inicia 2026 en un nivel significativamente inferior al que el mismo Gobierno tenía previsto cuando hizo su Marco Fiscal de Mediano Plazo en junio de 2025, pero ahora la pregunta es cómo evolucionará la deuda a futuro. Es posible que las operaciones de manejo de deuda hayan contribuido a reducir los riesgos de liquidez del Gobierno, que en 2024 e inicios de 2025 eran críticos, y la duda remanente es a qué costo se logró ese objetivo. En todo caso, el desequilibrio fiscal estructural no se resuelve por operaciones de manejo de deuda sino con una disminución entre la dinámica de los ingresos y gastos permanentes”.
Tal y como ocurriría en cualquier hogar del país, el problema no es que exista deuda, sino para qué se usa, cuál es el costo de la misma y cuál es la capacidad de generar ingresos futuros para pagarla.
“Endeudarse no es malo, pero lo importante es que se pueda pagar esa deuda y que se esté utilizando para apalancar algunos proyectos que puedan ser, en el caso de un gobierno, social y económicamente rentables. En ningún hogar o empresa es sostenible una deuda que crece indefinidamente. Un gobierno no es la excepción. La capacidad de generación de ingresos debe ser suficiente para pagar los pasivos y su costo financiero. En los últimos años uno de cada tres pesos recaudados con impuestos se destinó al pago de intereses, hace una década era uno de cada seis. Lo anterior reduce la posibilidad de canalizar recursos a la inversión social y productiva del país y reduce la capacidad de pago del endeudamiento”, dijo el director técnico del CARF.
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Finalmente, Betancur subrayó que uno de los principales objetivos debe ser cumplir con la senda de retorno a la regla fiscal.
“Ese objetivo, si es creíble, generaría confianza, elevaría la certidumbre y contribuiría a que la deuda pública se estabilice”, puntualizó el directivo del CARF.














