Alice Munro, la laureada escritora canadiense y maestra del cuento corto, ha fallecido a los 92 años. Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013, Munro dejó un legado literario inigualable que ha dejado una huella indeleble en la literatura contemporánea.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La aclamada escritora canadiense Alice Munro, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013, ha fallecido a los 92 años de edad. Su muerte fue confirmada por un portavoz de su editorial, Penguin Random House. Munro, quien padecía demencia desde hace más de una década, murió en su residencia en Ontario.
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Nacida el 10 de julio de 1931 en Wingham, Ontario, Canadá, Munro creció en lo que ella describió como “una empresa de zorros y visones al borde del colapso, más allá de la parte más desacreditada de la ciudad”. A pesar de las dificultades familiares, encontró un escape en la lectura cuando era niña. Su temprano entusiasmo por escritores de renombre como Emily Brontë, Charles Dickens y Lucy Maud Montgomery, entre otros, reflejó un enorme aprecio por la literatura más allá de su edad.

Tras graduarse como la mejor estudiante de la promoción de 1949 de su escuela secundaria, Munro recibió una beca de dos años para asistir a la Universidad de Western Ontario, donde se especializó en periodismo antes de cambiarse a inglés. Después de concluir su beca, y antes de graduarse, se casó con su compañero de estudios James Munro y se mudó con él a Vancouver, donde la pareja tuvo tres hijos de forma relativamente rápida.
En 1963, la pareja se mudó a Victoria, donde abrieron una librería. En su nuevo refugio literario, Munro se sumergió por completo en la literatura, concretamente en escritores como Eudora Welty, Flannery O’Connor y Carson McCullers, cuyo trabajo, según dijo Munro, validó su deseo de escribir sobre la población rural de los pueblos pequeños.

Munro comenzó a escribir en su juventud, publicando en diversas revistas, pero no editó su primer libro de cuentos hasta 1968, Dance of the Happy Shades. Su obra fue aclamada por su fina manera de relatar, caracterizada por la claridad y el realismo psicosocial. Sus historias por lo general se desarrollan en pequeñas localidades, donde la lucha por una vida socialmente aceptable provoca relaciones tensas y conflictos morales.
La Academia Sueca la calificó como “una maestra del cuento contemporáneo” cuando le otorgó el Premio Nobel de Literatura en 2013. Munro fue la primera canadiense en recibir el premio. El profesor David Staines, exeditor general de la Nueva Biblioteca Canadiense, la conoció durante más de cuarenta años. “Ella era una de las grandes escritoras de cuentos del mundo actual y, en su vida, evidenció la belleza de la palabra”, ha recordado, afirmando además que, al igual que otros autores como Chejov o William Trevor, “sobrevivirá a sus tiempos”.











