lunes 03 de octubre de 2022 - 2:29 PM

Juancho Valencia, de Puerto Candelaria: los artistas deberían trabajar en un proyecto para niños

Nominados al Grammy Latino 2022 con su proyecto para niños, Puerto Candelaria conmemora 21 años de alegría, música y cumbia.

Juancho Valencia, uno de los creadores de Puerto Candelaria, explica que la música no “evoluciona”, sino que una carrera en este arte se podría comparar a una serie de fotografías instantáneas de momentos que significan cosas importantes para los artistas, pero también para la sociedad.

Valencia contó en una rueda de prensa celebrada en el Teatro Santander, a propósito de su presentación el pasado viernes 30 de septiembre, las 7:30 p.m., que Puerto Candelaria es una creación musical que se asemeja a ese nacimiento de Macondo: una invención que ahora, con “Sinfonía de Bichos Raros”, busca generar consciencia de la importancia de la diversidad para los niños y niñas.

Sueña con que todos los artistas se concentren en ellos, pero en esta presentación en uno de los escenarios más importantes de Santander, Valencia señala que Puerto Candelaria busca traer alegría y música que haga un recorrido por 21 años de carrera.

Fundada en el año 2000 y ganadores de Latin Grammy 2019 Mejor Álbum Cumbia y nominados este año con “Sinfonía de Bichos Raros”, Vanguardia habló Juancho Valencia sobre Puerto Candelaria y sobre lo que sueña para la música.

Comenzaron su carrera musical preguntándose qué significa ser colombiano, ¿lo descubrieron?

“Es una pregunta que sigue vigente. Qué significa ser colombiano y por consiguiente a qué debe sonar la música de Colombia son preguntas que generalmente los artistas no se hacen, pero Colombia es una cultura realmente joven y todavía tenemos que entender muy bien, qué significa ser colombiano.

Atribuyo estas guerras atroces y largas que llevamos viviendo, precisamente, a que no tenemos claro qué significa. Tenemos complejos muy grandes como cultura, no hemos podido aún valorar que el logro y el tesoro más valioso que tenemos como república y como nación es la diversidad y la diferencia.

No vamos a poder lograr que todo el país esté de acuerdo, pero si entendemos que no vamos a estar de acuerdo vamos a entender en qué elementos podemos construir, donde están los elementos comunes.

Esa pregunta la hemos traducido en canciones y tras las respuestas después surgen más preguntas, pero cada canción, cada gira, cada producción discográfica, cada videoclip es una respuesta a esa pregunta que se escapa todo el tiempo, se escapa de las manos: qué significa ser colombiano y qué significa ser de Colombia.

Están nuevamente en los Latin Grammy, ¿qué significa para ustedes?

“Ser reconocido con una nominación a un Latin Grammy y ganar un Latin Grammy es el reconocimiento más grande que un artista latino puede pretender y siempre va a ser muy gratificante, cuando tú eres un artista independiente autogestionado que no haces parte de la tendencia, de ninguna multinacional, que tiene una capacidad para para que la gente escuche y te pueda dar el reconocimiento, va a ser muy importante porque va a ser como David le gana a Goliat, el chiquito supera al grande.

Va a ser Colombia ganándole a Argentina 5-0: son esos momentos muy pequeños en la historia que solamente suceden muy pocas veces y va a ser gratificante porque se convierten un símbolo de esperanza, de que sí se puede, de que tú no tienes que renunciar a tus sueños, a tus sonidos, a lo que te estás imaginando.

Pero también tengo que decirlo: son sentimientos encontrados. Hoy sigue siendo muy importante y solamente es valorado un proyecto cuando tiene una nominación hecha por un país que no es latino y que tú tienes que ir a Norteamérica a que te valoren y a que te validen como artista latino.

Eso sigue siendo para mí una contradicción, por eso me genera muchos sentimientos. En resumen, es algo que para el imaginario latino es importante, por eso queremos estar presentes. Vamos en representación de muchas personas que están soñando y buscando la manera de ser validados en sus tierras, en sus regiones, en sus comunidades. Si esto ayuda a esa construcción social cultural, ahí vamos a estar”.

Y estarán con Bichos Raros, una propuesta que se creció.

“En lo personal, me da felicidad que estemos nominados al Mejor Album de Música Latina, pero para niños. Para mí tiene algo filosóficamente importante, espiritualmente importante porque generalmente la sociedad solo mira a los niños para ofrecerles algo, para que compren algo, para que consuman algo, generalmente azúcar. No los tenemos tan presentes.

Me da me da algo bonito, primero que todo, por visibilizar a los que sí están haciendo por algo por los niños en contenidos musicales, artísticos, audiovisuales, en los medios de comunicación. Hay unos trabajos maravillosos, pero cuando nosotros llegamos hasta ahí la gente empieza a preguntarse: así hay gente que está trabajando en eso sí, miren esto. Por favor compártanlo, entréguenselo a sus a sus niños. Por ese lado me gusta porque son otras lógicas que no necesariamente son regidas por el mercado, son otros retos muy complejos.

También, invitar a todos los artistas que no trabajan especialmente en música para niños o infantil a que, hombre, por lo menos una vez en tu vida hacé algo, hacé un proyecto.

Carlos Vives lo hizo una vez, llevando los cuentos de Pombo a la música y él, una vez en su carrera, pensó en niños. O el gran maestro Edson Velandia, que hace su disco también para niños, un proyecto específico.

Me imagino qué pasaría si eso sucediera con todos los artistas alternativos, pero también de tendencia. Sería maravilloso que un Maluma, un Balvin, una Paola Jara, Silvestre Dangond, hicieran un proyecto pensando en los niños: enriquecería la cultura colombiana y ese tejido social entre los niños y los grandes, que se ha roto.

Es también una invitación a que todos pensemos en eso, los niños están náufragos y terminan migrando a los contenidos culturales de los adultos y cuando uno hace música para adultos, tal vez Puerto Candelaria sí, pero en general, solo estamos pensando en otras directrices que no son en las de construir el imaginario de un niño que en el futuro van a ser parte de la sociedad que va a existir.

¿Cuáles han sido los hitos más importantes en la evolución musical del grupo, cómo lo reflexionan tras una pandemia?

“Lo que lo primero es que la quitaría la palabra evolución. El arte no evoluciona, no va hacia una dirección lineal como una flecha hacia el futuro donde va mejorando, sino que el arte imprime momentos, son fotografías instantáneas, como selfies de momentos.

El mundo postpandemia es un mundo muy interesante, vale la pena decirlo. Uno como artista lo puede percibir: hay cosas que cambian las maneras de la sociedad.

Hubo algo importante la pandemia: de alguna manera fue un golpe al ego de la humanidad y eso me parece bonito. Por un momento, las siete mil millones de personas que viven en el mundo se dieron cuenta que podían morir y ese ego de la humanidad, que ni siquiera Dios nos podía salvar, fue algo bonito.

Ahora nos estamos preguntando por la inmortalidad del humano, por la fragilidad del ser humano, de la sociedad. Es que ni siquiera todas sus mega armas, poderosos ejércitos, tecnología, nada nos estaba salvando cierto.

Y también el sentimiento de que nos salvamos, de que esas armas, esa tecnología y ese ego humano logró pasar y podemos celebrar es una sensación muy bonita de sentirnos vivos, que somos frágiles, pero que logramos pasar.

Hay que celebrar esas esas sensaciones, son importantes para la construcción de las músicas que vienen y la Sinfonía de los Bichos Raros es un niño ‘pandemiall’.

La Sinfonía de los Bichos Raros sale en ese momento de polarización política, de polarización de pensamiento, de pensar que una cosa es buena y mala y no hay un panorama diferente.

La Sinfonía de los Bichos Raros es esa celebración a la diversidad. El amor está muy sobrevalorado en nuestra sociedad, pero la sinfonía pone un sentimiento más poderoso que es el respeto: está bien que no nos amemos, pero respetémonos, y esa es la moraleja de esta fábula”.

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Paola Esteban

Comunicadora social - periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Desde 2005 hace parte del equipo de Vanguardia, trabajando en crónicas y reportajes premium, los cuales se enfocan en temáticas culturales, población Lgbt, y mujer y género.

Ganadora de un premio Luis Enrique Figueroa en 2007 con ‘Aquí estamos pintados’ y un premio CPB con ‘Diario de una bulimica’ en 2008.

@paola_esteban

Besteban@vanguardia.com

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