Espiritualidad
Lunes 05 de octubre de 2026 - 12:47 PM

Saber esperar es una cuestión de fe

La fe consiste en seguir adelante sin tener todas las respuestas, confiando en que Dios conoce el momento y prepara el camino para usted.

El poder de la fe
El poder de la fe

Compartir

No todo tiene que resolverse ya. Hay cosas que necesitan tiempo, paciencia y un poco de calma para encontrar su lugar. Si tiene muchas cosas pendientes, tal vez lo mejor que puede hacer es mirar hacia el frente con serenidad y recordar que cada paso tiene su momento.

Mirar hacia el frente con la mayor serenidad posible.
Mirar hacia el frente con la mayor serenidad posible.

No siempre es posible solucionar todo de una vez. Si tiene un problema o una preocupación, a veces vale la pena detenerse un momento y preguntarse: ¿realmente todo tiene que quedar resuelto hoy?

Usted puede desesperarse porque quiere tener claro el trabajo, la familia, el dinero, los proyectos y hasta su futuro. Quiere saber qué va a pasar y cómo terminará cada asunto. Pero la vida no siempre entrega todas las respuestas al mismo tiempo. Algunas llegan después de esperar, aprender y vivir determinadas experiencias.

También hay momentos en los que hacer menos puede ser más sabio que hacer demasiado. Dormir bien, respirar profundamente, caminar un poco, conversar con alguien de confianza o, simplemente, guardar silencio pueden parecer cosas pequeñas, pero ayudan a recuperar la calma. Cuando su mente está tranquila, muchas veces puede descubrir caminos que la preocupación no le permitía ver.

Una gota de serenidad.
Una gota de serenidad.

Desde una mirada espiritual, recuerde también que usted no tiene que cargar con todo como si el mundo dependiera únicamente de usted. Hay cosas que puede hacer y otras que debe aprender a entregar. Confiar no significa quedarse de brazos cruzados; significa hacer su parte y aceptar que algunas respuestas necesitan su propio momento.

Resolver la vida no es una carrera contra el reloj. Tal vez la tranquilidad no llegue cuando todo esté resuelto, sino cuando usted comprenda que no todo tiene que resolverse de una vez. Haga lo que esté en sus manos, confíe en el proceso y permita que el tiempo también haga su parte.

Mire hacia el frente con serenidad. No se apresure por llegar antes de tiempo. Cada paso tiene su momento, y usted no necesita adelantarse a lo que todavía no ha llegado.

Publicidad

Pregunta del día

Cuéntenos qué es lo que actualmente aflige su estado de ánimo. La idea no es solo que se desahogue, sino que pueda compartir con nosotros algunas estrategias saludables para recomponer su espíritu y, de paso, alentar a otras personas que estén pasando por una situación similar. El objetivo es claro: que pueda mitigar los efectos de esas angustias que, en ocasiones, se viven en soledad. Envíe su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com. En esta columna, Euclides Kilô Ardila le responderá.
Cuéntenos qué es lo que actualmente aflige su estado de ánimo. La idea no es solo que se desahogue, sino que pueda compartir con nosotros algunas estrategias saludables para recomponer su espíritu y, de paso, alentar a otras personas que estén pasando por una situación similar. El objetivo es claro: que pueda mitigar los efectos de esas angustias que, en ocasiones, se viven en soledad. Envíe su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com. En esta columna, Euclides Kilô Ardila le responderá.
  • Testimonio: “Lo primero que debo decirle es que soy un hombre ‘entrado en años’, por no decir ‘viejo’. El punto es que, año tras año, van partiendo mis amigos y familiares y eso, como es apenas natural, hace que sienta que yo también me estoy apagando. Soy un hombre de fe, pero, en el fondo de mi corazón, siento nostalgia y una tristeza que no se me despega. Quisiera su consejo”.
Un adulto mayor nos transmite una de sus preocupaciones.
Un adulto mayor nos transmite una de sus preocupaciones.

Respuesta: Es duro comenzar a ver cómo, poco a poco, van quedando sillas vacías, voces que ya no se escuchan y personas con quienes se compartieron momentos importantes de la vida. Cada despedida nos recuerda que también nosotros somos pasajeros y, por eso, es comprensible que a veces aparezca esa sensación de que la vida se nos está escurriendo entre las manos. No hay nada extraño ni reprochable en sentir nostalgia; también ella forma parte de la historia de quienes han amado profundamente.

No mire solamente lo que se ha ido; mire también todo lo que ha quedado. Las personas que amamos no desaparecen del todo cuando mueren. Permanecen en nuestros recuerdos, en nuestras conversaciones, en las costumbres que aprendimos de ellas, en las enseñanzas que nos dejaron y, sobre todo, en la persona que llegamos a ser gracias a haberlas tenido en nuestra vida.

Tal vez una manera de honrar a quienes ya partieron sea seguir viviendo de tal forma que algo de lo bueno que ellos sembraron continúe dando fruto en nosotros.

Y puesto que usted es un hombre de fe, creo que allí puede encontrar una fuente profunda de consuelo. La fe no nos evita el dolor de las despedidas ni nos obliga a fingir que no nos duelen. Al contrario, nos permite extrañar, pero sin perder la esperanza.

Siempre hay alguien a quien escuchar, una palabra que decir, un afecto que expresar, una herida que perdonar, un recuerdo que agradecer o una mano que sostener. A veces creemos que, porque hemos perdido a muchas personas, nuestra vida se ha ido quedando vacía; pero también puede ser que esos años nos hayan dado una capacidad mayor para comprender, acompañar y querer a los demás.

Publicidad

¿Sabe algo? No tenga miedo de la nostalgia. Déjela pasar por el corazón, pero no permita que se convierta en resignación. Usted no es solamente un hombre que ha visto partir a muchos; es también un hombre que ha tenido el privilegio de haber amado, de haber sido amado y de haber acumulado una historia que otros quizá todavía necesitan escuchar.

Breves reflexiones

Siempre mire hacia el frente
Siempre mire hacia el frente
  • Cuando el camino parezca duro, recuerde que cada paso es clave. Dios fortalece el corazón perseverante, transforma pruebas en aprendizajes y convierte el horizonte en bendición.
¡No se estrese más de la cuenta!
¡No se estrese más de la cuenta!
  • Jamás permita que pequeñas preocupaciones roben la paz de su alma. Entregue a Dios aquello que no puede controlar y conserve serenidad para valorar lo verdaderamente importante.
Tres momentos especiales.
Tres momentos especiales.
  • Cada día aparte al menos tres momentos especiales para usted y disfrútelos. Escuchar el corazón, descansar y contemplar le permite reencontrarse con Dios y recuperar fuerzas.

Publicidad

Llegará la claridad
Llegará la claridad
  • Usted puede salir adelante, incluso cuando todo esté oscuro. Confíe en sus capacidades, aprenda de cada experiencia, mantenga la esperanza y siga avanzando con determinación.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad