Espiritualidad
Domingo 18 de octubre de 2026 - 07:55 AM

Menos vueltas, más vida: la lección de un avión de papel

Hablemos del arte de soltar las preocupaciones.

La vida no es un avión que deba dar tantas vueltas.
La vida no es un avión que deba dar tantas vueltas.

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Pensemos por un momento en un avión de papel. Lo lanzamos y empieza a dar vueltas, se va de un lado para otro, se enreda en el aire y, cuantos más giros da, más difícil le resulta encontrar su camino. Algo parecido nos sucede cuando empezamos a complicarnos la vida más de la cuenta: le damos vueltas a lo mismo, nos enredamos en nuestros pensamientos, todo nos asusta y terminamos haciendo más difícil aquello que, tal vez, podría ser más sencillo.

Nos preocupamos por lo que todavía no ha pasado y nos desgastamos con necedades. Nos ‘atosigamos’ pensando en lo que pudo haber sido, en lo que quisiéramos que fuera y en lo que tememos que pueda suceder. Sin darnos cuenta, dejamos de disfrutar lo que tenemos por estar demasiado pendientes de lo que nos falta.

Vivir sin tanto ‘complique’ no significa abandonar nuestras responsabilidades ni esperar que todo se resuelva por sí solo. Significa hacer lo que nos corresponde, dar lo mejor de nosotros y comprender que no todo depende de nuestros esfuerzos.

Nosotros mismos nos enredamos la vida
Nosotros mismos nos enredamos la vida

¿A qué voy con este tema? a que sufrimos más por lo que imaginamos que por lo que realmente está pasando. Pensamos en mil posibilidades y terminamos cargando preocupaciones que ni siquiera sabemos si tendremos. Es como si nuestra mente se convirtiera en ese avión de papel que da vueltas y vueltas sin encontrar dónde aterrizar.

Se nos olvida que cada día trae su propio afán y que no necesitamos resolver toda la vida de una sola vez. ¿Saben qué sería lo más conveniente? Ocuparnos de lo que tenemos enfrente, atender lo que está en nuestras manos y permitir que lo demás vaya tomando su lugar.

Desde lo espiritual, podemos encontrar tranquilidad cuando comprendemos que no tenemos el control de todo. Podemos hacer planes, trabajar por lo que queremos, actuar con buenas intenciones y esforzarnos por hacer las cosas bien, pero también necesitamos confiar en que hay circunstancias que no dependen de nosotros. Debemos caminar con fe, hacer nuestra parte y comprender que la vida fluye.

No se trata de vivir sin problemas, porque eso sería imposible. Se trata de no convertir cada situación en una razón para complicarnos la existencia. La idea es aprender a distinguir entre lo que merece nuestra atención y lo que solo nos roba energía, entre lo que podemos cambiar y lo que necesitamos aceptar, entre hacer un esfuerzo por mejorar las cosas y desgastarnos tratando de controlar hasta el último detalle.

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Un avión de papel, mil preocupaciones y una sola vida.
Un avión de papel, mil preocupaciones y una sola vida.

En síntesis: Volvamos a pensar en nuestro avión de papel. No tenemos que lanzarlo una y otra vez para que dé vueltas, se enrede y termine agotándonos con tanto movimiento. Somos nosotros quienes, en ocasiones, lo hacemos girar demasiado, creyendo que necesitamos encontrarle una solución a todo, cuando quizá lo que necesitamos es dejar de complicarnos tanto.

Pregunta del día

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com. En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com. En esta columna, él mismo le responderá.
  • Las inquietudes asaltan con frecuencia nuestro estado de ánimo. No obstante, cada cuestionamiento nos brinda una nueva posibilidad de afrontar otros horizontes, ya sea mediante la reflexión o la aplicación de sanas estrategias para el alma. En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:
Un hombre, preocupado por su salud, nos escribe.
Un hombre, preocupado por su salud, nos escribe.
  • Testimonio: “Tengo miedo porque me acaban de diagnosticar una grave enfermedad. Soy un hombre de fe y, a pesar de mi devoción, siento que no soy capaz de demostrar entereza ante Dios ni ante mis familiares. Pienso en todos los escenarios y, para mi desfortuna, me imagino lo peor. ¿Qué me podría aconsejar?”.
"Me diagnosticaron una grave enfermedad",  ¿Qué debo hacer?
"Me diagnosticaron una grave enfermedad", ¿Qué debo hacer?

Respuesta: Debe darse permiso para sentir lo que está sintiendo. Recibir una noticia como esta no es fácil; es natural experimentar miedo, tristeza e incertidumbre, así como preguntarse por qué está pasando todo esto. No tiene que hacerse el fuerte todo el tiempo ni contener las lágrimas para no preocupar a los demás.

Tener fe no significa no sentir miedo, así como ser valiente no significa no quebrarse por momentos. En medio de esta dura situación, quiero recordarle algo: usted sigue siendo mucho más que un diagnóstico, y esta enfermedad no define todo lo que usted es ni todo lo que aún puede vivir.

No se adelante a sufrir por todos los escenarios que pasan por su mente. Hoy tiene una noticia difícil que afrontar, pero no necesita vivir de una sola vez todos los días que están por venir: avance paso a paso, cita tras cita y decisión tras decisión. Apóyese en los médicos, haga las preguntas que considere necesarias, siga las recomendaciones y permita que quienes lo quieren lo acompañen.

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No tiene que cargar solo con esta situación ni encontrar todas las respuestas en este momento. A veces, la mayor fortaleza no consiste en poder con todo, sino en reconocer que también necesitamos una mano amiga o un hombro donde descansar.

No sienta que debe demostrarle nada a Dios en este momento. No necesita fingir una fortaleza que no siente ni comprender por qué está atravesando esta prueba. Puede hablar con Él desde las lágrimas y plantearle las preguntas que todavía no tienen respuesta. Puede pedirle sanidad, esperanza y fuerzas para continuar, sin sentirse culpable por tener días difíciles.

Ore, sí, pero también déjese cuidar, acepte el tratamiento médico y permita que el amor de las personas que lo rodean forme parte de este camino.

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Hay noticias personales que nos sacuden. Pero, más allá de los difíciles que sean, ellas no nos pueden robar por adelantado los momentos que todavía tenemos por vivir.

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Euclides Kilô Ardila

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Encuentre motivos para agradecer, abrazar a los suyos, conversar, sonreír y disfrutar de las pequeñas cosas que hacen valiosa la vida. No voy a prometerle que todo será fácil ni que las cosas saldrán exactamente como usted desea, porque nadie puede asegurarlo. Pero sí quiero recordarle que, incluso en los días más difíciles, puede encontrar amor, propósito, compañía y esperanza.

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