Cuando una hija o hijo sufre de un trastorno alimenticio, el estado de negación en el que caen algunos padres puede contribuir a que éste llegue al extremo de poner en peligro la vida de los jóvenes. Las señales pueden percibirse, pero es fundamental estar informado y evitar pensar que su hija o hijo nunca lo padecerá. Nadie está exento.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
La anorexia y la bulimia son trastornos alimenticios que se generan a partir de un pensamiento obsesivo, generalmente restrictivo, relacionado con la apariencia y concebido a partir de una mala relación con la comida.
El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos señala que los trastornos de alimentación son enfermedades que provocan graves perturbaciones en la dieta de los jóvenes, particularmente de las mujeres, y que las lleva a comer cantidades muy pequeñas o a comer en exceso.
Aunque para los padres pueda parecer un capricho por la imagen o un pensamiento común en la sociedad que hoy impone un modelo de belleza, lo cierto es que una vez que estos pensamientos se han desarrollado en la mente de las y los jóvenes, su vida se convierte en una espiral de angustia constante: “si como una gelatina subiré de peso”, “la comida es mala”, “solo si soy muy delgada me voy a ver bien”, “solo si soy delgada me van a valorar y a querer”.
Cuando se es adulto, estos pensamientos son rápidamente desechados -aunque incluso hay mujeres de edad mediana que los desarrollan-, pero en la preadolescencia y adolescencia pueden causar la muerte.
¿Cómo identificar un trastorno de este tipo en una hija o hijo? ¿Cómo acercarse para hablar de un tratamiento para prevenirlo?
Los expertos recomiendan a los padres informarse, tener paciencia y consultar con un experto.
¿Qué hacer?
Según la Clínica de Trastornos Alimentarios, los padres no deben obligar a los hijos e hijas con anorexia o bulimia a comer.
Los padres no pueden asumir la responsabilidad de que el hijo o la hija coman porque solo se desencadenarán batallas campales y los chicos tenderán a tomar medidas purgativas (vómitos, abuso de laxantes y/o diuréticos).
Si está en peligro la vida de los chicos, deben estar en una clínica u hospital y en el contexto de un programa terapéutico completo: nutricional, médico y psicológico.
No se recomienda a los padres obligar al hijo o a la hija a tomar el tratamiento en contra de su voluntad, a menos que la situación sea extrema y exista un riesgo para su vida, con lo cual, naturalmente, se deberá intentar el tratamiento. Lo mejor es no dar lugar a esta situación extrema, por lo que, si tiene serias sospechas, lo más conveniente será consultar con profesionales.
Los padres no deben olvidar que si el problema se detecta de manera temprana, la oportunidad de tratamiento será mayor.
Una vez iniciado el tratamiento, la mejor actitud es evitar la negación y colaborar con los profesionales y el programa de tratamiento.
Se les recomienda a los padres ser comprensivos, pero firmes con las pautas establecidas por los médicos.
Cómo identificar a un hijo con anorexia
German Duarte H. MD. Psiquiatra
Los padres pueden descubrir si sus hijas(la anorexia nerviosa se presenta en un 90% en mujeres) o sus hijos sufren de anorexia nerviosa:
1 - Si están muy preocupados por bajar de peso, teniendo un peso adecuado para su edad y talla, e insisten en manejar un peso por debajo del normal o saludable.
2 - Si siempre están buscando eliminar algunos alimentos de la dieta normal con el argumento de que éstos los pueden engordar.
3 - Si se obsesionan fácil y frecuentemente por su figura corporal, diciendo que están muy gordos, así usted los vea bien o algo delgados.
4 - Si notan que esconden la comida aunque digan que están comiendo bien, usualmente se les encuentra comida en sus habitaciones o a veces la encuentran en la basura.
5 - Si empiezan a hacer ejercicio en forma exagerada para mantener su figura porque se sienten en sobrepeso.
6 - Si se les encuentra tomando laxantes sin ser formulados por el médico.
7 - Si se miran continuamente en el espejo y dicen que están gordos así usted los vea delgados.
8 - Si observa que cada vez comen menos hasta evitar estar con la familia en las horas de las comidas y se justifican diciendo que no tienen hambre.
9 - Si les observa una pérdida progresiva de peso aunque aparentemente estén comiendo bien y esa pérdida de peso no se explica por otra enfermedad.
Para la Bulimia:
1 - Si los ve comer grandes cantidades de comida en muy poco tiempo (atracones).
2 - Si los ve induciéndose el vómito después de comer.
3 - Si los ve muy preocupados por su peso cada vez que están comiendo.
4 - Si los ve usando laxantes para bajar de peso.
5 - Si además de los síntomas anteriores los ve ansiosos o depresivos, más frecuentemente depresivos.
Cómo acercarse a ellos
German Duarte H. MD. Psiquiatra
1 Generar un clima de confianza para hablar del problema sin criticarlos.
2 Explicarles que esa forma de alimentación no es saludable y que pueden llegar a enfermarse por desnutrición y falta de defensas.
3 Ofrecerles sinceramente su ayuda para que superen el problema y obviamente llevarlos al medico para que les hagan una evaluación de su estado físico y nutricional, como también de su estado mental.
4 Decirles que pueden superar el problema si se dejan ayudar y que ellos están para ayudarlos.















