Angelina Jolie encarna a la icónica soprano en un filme visualmente deslumbrante, pero con un guion que se ahoga en su propia grandilocuencia.

Publicado por: Redacción Tendencias
Angelina Jolie se pone en la piel de la legendaria soprano en un papel hecho a su medida: una diva en declive, atrapada entre el pasado glorioso y la angustia de la irrelevancia. Sin embargo, para los críticos la película oscila entre la brillantez visual y un guion que se ahoga en su propia grandilocuencia.
La película pretende ser una inmersión en la mente de una estrella que se resiste a la caída. A través de planos precisos y una fotografía envolvente, sumerge al espectador en la soledad de una mujer que aún se aferra a la ilusión de su grandeza. Lea también: “Medusa”: traición, misterio y venganza en la serie con Juanita Acosta que promete enredar a Netflix
Sin embargo, el mayor obstáculo se encuentra en los diálogos, que buscan desesperadamente trascender, pero terminan por desconectarse de cualquier naturalidad. Cada línea pretende conmover, y muchos espectadores han manifestado que termina por cansar.
El problema se agrava con el uso de flashbacks para abordar su relación con Aristóteles Onassis. Aunque intentan aportar profundidad, rompen el ritmo del drama.
Angelina Jolie entrega una interpretación destacada. Transmite con precisión el dolor de Callas y su lucha por seguir siendo relevante. Brilla cuando muestra la fragilidad de su protagonista en la intimidad, cuando la vemos debatirse entre la arrogancia y la desolación. Pero, como la voz de la diva en sus últimos años, la película aspira a la perfección y se queda a medio camino.

Es un retrato visualmente hipnótico, pero con una grandeza impostada que, al final, pesa más de lo que deslumbra.














