Las novenas son el período de preparación para la Navidad, un tiempo de anhelo y espera por el nacimiento del Salvador, así como por su segunda venida. Esta es la historia de esta celebración que comienza hoy.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Para los discípulos de Cristo, el período de nueve días entre su ascensión y Pentecostés fue un intervalo similar, mientras esperaban en oración hasta la venida del Espíritu Santo.
Ese período de oración de nueve días es la base de la Novena católica, en la que las personas le piden a Dios o a un santo un propósito particular y se comienza el décimo día antes de la fiesta correspondiente, por lo que la Novena de Navidad comienza el 16 de diciembre.
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Pero, ¿cuál es su historia?
El historiador Ronald Camargo explica que hacia finales del siglo XVIII, el fray Fernando de Jesús Larrea, un sacerdote ecuatoriano, escribió un texto de nueve días como preparación a la celebración del nacimiento del Jesús.
El fray, en 1742, se dedicó a predicar en Valle del Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Tolima; pero su obra más importante, en Colombia, fue la fundación del Colegio de Misiones de San Joaquín de Cali, en 1757.
El trabajo del fray fue muy importante, pero no lo hizo solo.
La Conferencia Episcopal indica que fue doña María Clemencia Gertrudis de Jesús Cayzedo Vélez Ladrón de Guevara de Aróstegui y Escota, con quien el fraile mantuvo una constante comunicación escrita desde 1762, la que promovió su enseñanza, primero entre las mujeres y luego, ellas enseñaron a sus familias.

La tradición a través del tiempo
La tradición de la Novena navideña se fue arraigando entre los cristianos católicos y a medida que pasó el tiempo, se fue adaptando a la renovación de los tiempos.
La Conferencia Episcopal señala que la escritora Bertilda Samper Acosta, quien había nacido en Bogotá el 31 de julio de 1856 y era hija del humanista, periodista, y político José María Samper y de la reconocida humanista y escritora Soledad Acosta de Samper, se interesó por este texto de manera particular.
Desde muy niña, Bertilda viajó por Europa y América, y juntamente con el castellano aprendió el inglés y el francés y tras interesarse por la religión Católica, cambió su nombre a María Ignacia.
La Madre María Ignacia, según señala la Conferencia Episcopal, hizo algunos cambios en la novena para hacerla más accesible y la edición más célebre es la publicada y aprobada por el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo, en noviembre de 1910, bajo el título “Novena del Niño Dios”.
Desde entonces, este ejercicio de piedad popular se acrecentó en sinónimo de la preparación para la celebración de la Navidad. Con los años se le han hecho adiciones y transformaciones, pero el texto de 1910 permanece aprendido casi de memoria, como señal de tradición espiritual.
















