La música británica vivió uno de sus episodios más icónicos con la denominada “Batalla del Britpop,” un legendario enfrentamiento entre dos de las bandas más destacadas de la década de los 90: Blur y Oasis.

Este enfrentamiento llegó a su punto culminante cuando Blur logró alcanzar el primer lugar en las listas de éxitos del Reino Unido con su sencillo Country House, superando al tema Roll With It de Oasis.
El 14 de agosto de 1995 marcó el momento más intenso de la rivalidad entre Blur y Oasis, cuando ambas bandas lanzaron sus respectivos sencillos el mismo día.
Country House de Blur, con su pegajoso estribillo y crítica social, vendió 270,000 copias, superando las 220,000 copias de Roll With It. Este triunfo representó un hito para Blur, asegurando su lugar en la historia de la música británica.
Damon Albarn, líder de Blur, expresó su sorpresa por la victoria en una entrevista, diciendo: “Creí a todos los periódicos, incluido el NME, que decían que Oasis iba a ganar”. Sin embargo, el éxito de Country House no solo fue un logro comercial, sino también una declaración artística que resonó en la cultura británica de los años 90.
Esta situación en Inglaterra contrastaba con la “British Invasion” de los años 60, cuando bandas como The Beatles y The Rolling Stones dominaban las listas en Estados Unidos. En esta ocasión, el UK Single Chart estaba saturado con grupos estadounidenses como Nirvana, Pearl Jam y 4 Non Blondes, lo que provocó que los jóvenes británicos comenzaran a perder su “identidad” musical.
Las discográficas británicas, como EMI y Virgin, estaban desesperadas por encontrar un nuevo “salvador de la música británica”, mientras que los periodistas de NME y el desaparecido Melody Maker recorrían las calles en busca de los próximos The Smiths o The Jam, con la esperanza de contrarrestar la influencia estadounidense y obtener la primicia.
En 1991, el sonido británico estaba en pausa. The Stone Roses, que solo habían lanzado un álbum en 1989, no sacaban nuevo material, mientras que bandas altamente independientes, etiquetadas como shoegaze por los críticos (como My Bloody Valentine, Pale Saints, Ride, Chapterhouse o Catherine Wheel), no buscaban el éxito comercial típico de otras estrellas de rock. Su enfoque se centraba en reinventar el sonido de las guitarras y las voces, invirtiendo grandes sumas en acondicionar estudios de grabación, aunque luego sus discos apenas se vendían.
Sin embargo, comenzaron a surgir bandas prometedoras como Suede, Ocean Colour Scene, The Verve y Blur, que junto a los veteranos Pulp se convirtieron en la gran apuesta de la prensa musical británica como respuesta a la invasión del grunge. Lea: Fallece actor de la serie ‘Élite’ de Netflix, Julián Ortega, a los 41 años
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La NME denominó a este movimiento como “Britpop” para señalar la llegada de una nueva ola de bandas provenientes de distintas ciudades, que lograron atraer a un público juvenil sin importar su clase social, llegando tanto a los hooligans como a los nietos de la Reina Isabel II.
Después de muchos años, los jóvenes británicos volvían a abrazar la bandera del Imperio Británico, ondeándola en los conciertos como símbolo de identidad del nuevo pop inglés que buscaba reconquistar el escenario musical.
En 1994, Blur lanzó su tercer álbum, Parklife, que alcanzó el número 1 en Inglaterra, catapultándolos a la fama y al estilo de vida de las estrellas.
Poco después, otra banda, con tanto talento como arrogancia, estaba lista para hacerle saber al mundo que eran “los mejores” no solo en su país, sino a nivel global. Liderada por dos hermanos que, cansados de robar equipos de sonido y trabajar como técnicos para otras bandas de Manchester, decidieron crear “la mejor música que se haya escuchado en Gran Bretaña en los últimos 30 años”. Esa banda era Oasis.
En ese mismo año, el Britpop se consolidó con el lanzamiento del álbum debut de Oasis, Definitely Maybe (1994), que fue un éxito rotundo y también alcanzó el número 1.
Con la entusiasta acogida del público británico y tras la muerte de Kurt Cobain, el sonido británico estaba listo para su contraofensiva.
Entonces, llegó 1995. Con el auge comercial del Britpop, la moda y la idealización de la “gente común” de la clase obrera, se avecinaba el gran enfrentamiento entre dos pesos pesados de la música.
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Según el documental The Britpop History del director John Harris, la rivalidad comenzó durante una fiesta de Creation Records, cuando Liam Gallagher se burló de Damon Albarn gritando “number 1, number 1″ en referencia al sencillo “Some Might Say” de Oasis, que estaba en el primer lugar de las listas.
El próximo sencillo de Oasis, “Roll With It”, tenía programado su lanzamiento para el 14 de agosto de 1995, mientras que Blur iba a lanzar “Country House” una semana después. Sin embargo, Albarn y su discográfica Parlophone decidieron romper el “pacto de caballeros” y adelantaron el lanzamiento para la misma fecha que Oasis, generando un gran revuelo mediático que trascendió las revistas musicales como NME y Melody Maker, llegando a los principales diarios y noticieros de Inglaterra.
El día esperado llegó, y las tiendas de discos abrieron sus puertas para lo que resultó ser un truco de marketing que benefició a ambas bandas comercialmente, pero donde se jugaban el orgullo, el ego y nadie quería perder.
Finalmente, el 20 de agosto, la BBC anunció los resultados: Blur ganó la batalla por un margen de 58,000 copias, con “Country House” vendiendo 274,000 copias frente a las 216,000 de “Roll With It”.
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La rivalidad entre las bandas continuó por muchos años, hasta que en 2011, Noel Gallagher, tras pelearse con su hermano, se reconcilió con Damon Albarn y le pidió disculpas por haber dicho en su momento a la prensa: “Ojalá que Damon Albarn y Alex James se contagien de VIH”, tras la derrota de Oasis en la Batalla del Britpop.
En 2019, Noel volvió a recordar el enfrentamiento, asegurando que fue una disputa entre los peores sencillos de Blur y Oasis.















