A este hombre nuevamente le negaron libertad condicional, 45 años en prisión.

Publicado por: Redacción Tendencias
Durante más de cuatro décadas, Mark David Chapman ha vivido encerrado entre los muros de una prisión de Nueva York, castigado no solo por haber asesinado a uno de los músicos más influyentes del siglo XX, sino también por los motivos egoístas que lo llevaron a hacerlo.
El crimen perpetrado por Chapman no fue producto del odio político, ni de una disputa personal. Este hombre aseguró que mató a John Lennon por una enfermiza necesidad de fama y reconocimiento.
En su última comparecencia ante la junta de libertad condicional, celebrada en agosto en el penal de Green Haven, el hoy septuagenario Chapman reconoció que disparó contra Lennon “por egoísmo, por resentimiento hacia su fama y porque quería ser famoso”.

Las declaraciones, divulgadas por The New York Post, reflejan una mente dominada por la envidia de un hombre que deseaba pasar a la historia, sin importar cómo. “Mi crimen fue completamente egoísta. Fue por mí y solo por mí”, admitió ante los funcionarios, quienes nuevamente negaron su libertad condicional, la solicitud número catorce en 45 años.
Según el propio Chapman, su deseo de notoriedad lo llevó a idealizar el asesinato como un medio para trascender. “Quería ser alguien. Creí que, matando a Lennon, me convertiría en una figura conocida”, dijo. Pero aquella fantasía se transformó rápidamente en una condena perpetua.
La noche que marcó la historia del rock
El 8 de diciembre de 1980, John Lennon regresaba con Yoko Ono a su residencia en el edificio Dakota, en Nueva York, tras una sesión de ensayo. Horas antes, Chapman se había acercado al artista para pedirle un autógrafo en su álbum Double Fantasy. El cantante, sin sospechar nada, firmó con amabilidad.
Esa misma noche, a las 10:50 p. m., el asesino lo esperó en la entrada del edificio y le disparó cinco veces con un revólver calibre 38. Cuatro balas impactaron el cuerpo del ex Beatle, quien fue trasladado de emergencia al hospital Roosevelt, donde fue declarado muerto minutos después.
Mientras el mundo comenzaba a llorar su pérdida, Chapman permaneció en el lugar, sereno, leyendo El guardián entre el centeno, como si la tragedia no lo involucrara.
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El arrepentimiento dudoso de Mark David Chapman
A sus 70 años, Chapman asegura haber encontrado consuelo en la religión y en la lectura de la Biblia. Dice haber cambiado, rechazar la fama y mantener contacto con su esposa, Gloria, quien lo ha acompañado desde el encierro. “No quiero ser famoso nunca más. Pónganme bajo la alfombra, en cualquier lugar”, expresó en su audiencia más reciente.
Sin embargo, las autoridades penitenciarias siguen sin creer en su “remordimiento”. Consideran que su arrepentimiento es insuficiente y que su crimen, motivado por el egoísmo y la necesidad de notoriedad, sigue siendo demasiado atroz para merecer libertad.














