¿Corte que crezca rápido o que dure más? El calendario lunar de noviembre trae días clave para el pelo. Le contamos cuáles elegir y por qué.

Publicado por: Redacción Tendencias
Cada vez son más quienes, al comenzar el mes, consultan no solo su agenda sino también las fases de la Luna. En ciudades como Bogotá, salones de belleza y barberías han notado un comportamiento que se repite: el aumento de citas programadas siguiendo el calendario lunar. El ritual, entre costumbre heredada y gesto simbólico, sugiere que ciertos días del mes serían más propicios que otros para pasar por las tijeras.
La lógica es sencilla: si lo que se busca es estimular el crecimiento del cabello, conviene acudir durante la Luna creciente. Si el objetivo es mantener el corte por más tiempo sin que se desdibuje, entonces la recomendación apunta a los días de Luna menguante. Y para quienes desean sumar brillo y volumen, el entorno de la Luna llena se considera el momento ideal.
Más allá del mito, la práctica ha logrado instalarse como una referencia adicional en el universo de la belleza. Aunque no hay evidencia científica concluyente sobre la influencia lunar en el ritmo capilar, lo cierto es que muchas personas encuentran en este hábito una forma de organización personal e incluso de bienestar. Algunos estilistas lo incluyen en sus agendas, especialmente para servicios como el mantenimiento de puntas, flequillos o tratamientos de sellado.
Noviembre trae lo suyo. Este mes, las fechas clave varían según el propósito. Hay quienes prefieren esperar a que la Luna crezca para cortar, otros que priorizan la menguante para asegurar durabilidad. También se recomienda evitar el momento exacto de la Luna nueva, cuando simbólicamente todo comienza “en pausa”.
Mientras tanto, en redes sociales abundan los hashtags como #LunaCapilar y #CorteLunar, donde se cruzan consejos, transformaciones y testimonios que dan cuenta del arraigo de este hábito. Sin embargo, los profesionales del cuidado capilar insisten: más allá del calendario, lo esencial sigue siendo la técnica. Un buen diagnóstico, el uso de tijeras adecuadas, lavados acordes al tipo de cuero cabelludo y el uso de protectores térmicos siguen siendo pilares del resultado.
Desde la dermatología también se recuerda que el crecimiento del pelo está mediado por factores como la genética, la alimentación, las hormonas y el estrés. En ese sentido, la constancia en el cuidado, más que la fase lunar, sigue siendo el mejor aliado para una melena saludable.
















