Un sujeto de forma hábil le robó una joya a una mujer que atendía un negocio frente a su vivienda. El delincuente logró engañarla para apoderarse del elemento de valor.

Publicado por: Judicial 1
El particular robo de un anillo de oro se registró en la mañana del jueves 30 de mayo a las 10:49 a.m., en la calle 2 con carrera 18 del barrio San Francisco de Piedecuesta, Santander.
Allí una mujer tiene un negocio frente a su vivienda de venta de frutas y verduras. Al lugar llegaron dos delincuentes en moto.
Uno de ellos esperó a que la mujer estuviera sola, que otros clientes que atendía se fueran, para hablar con ella. El cómplice en la moto lo esperaba metros más adelante.
El ladrón tenía en sus manos varias sábanas que, según un vecino, las ofrecía a cambio de medicamentos o dinero en efectivo.
“El tipo ya se había percatado que la vecina tenía un anillo de oro, ya habían estado en la cuadra la semana pasada. El delincuente le dio un paquete con las sábanas para entretenerla”, contó el testigo.
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La víctima habló con Vanguardia y le contó cómo el sujeto le robó el anillo de oro, el cual lo tenía desde hace más de 33 años y tenía un valor superior a los $3 millones.
Según su relato, además de las sábanas, el delincuente cargaba una caja con plastilina con la que le dice a los incautos ciudadanos que le permitan los anillos para tomar una réplica para luego diseñarla.
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“Yo me las ‘olí' y le di uno de fantasía, el de oro que me lo dio mi abuela, no se lo iba a dar así de fácil. Sin embargo, el sujeto no se fue sino se quedó hablando, luego me pidió un banano”, contó la afectada.
Además, el ladrón le entregó un paquete con una sábana por haberle dejado tomar la replica del anillo.
“Me dio esos trapos, porque la verdad cuando los destapamos ni servían, que por haberle permitido tomar una copia del anillo de fantasía, me regalaba la sábana esa, cuando me pagó los 500 pesos del banano fue que me robó”, recordó.
En las imágenes se aprecia cuando la mujer en una mano tiene las sábanas y acerca su otra mano, donde tiene el anillo, para recibir el pago de la fruta.
En cuestión de segundos, la vendedora se percató que le faltaba la joya en su dedo y cuando reaccionó, el delincuente salió corriendo y se subió a la moto de su cómplice. Los dos lograron huir sin ser detenidos.
“Mi anillo… se llevó el anillo, me robó el anillo”, gritó la mujer aún con las sábanas en sus manos y los $500 del banano.
Los vecinos del barrio San Francisco denuncian que, como sucede en otros sectores del área metropolitana de Bucaramanga, ladrones en moto siguen el acecho para robar a ciudadanos en especial a mujeres.
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“Aquí en Piedecuesta hay mucha inseguridad. Se presenta mucho esta modalidad de robo, ya no se puede tener una joya puesta y el celular utilizarlo únicamente en la casa porque si no lo pierde uno en la calle. Estos sujetos andan con una caja de plastilina dizque para tomar una copia de los anillos y dizque para ellos diseñarlos después, a otra vecina le robaron las argollas de matrimonio”, indicó un residente de Piedecuesta.
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