Uno de los presuntos responsables se encuentra en un centro médico con graves quemaduras, los otros dos abandonaron Cúcuta.

Publicado por: Redacción Judicial
Tres hombres, incluido un supuesto pastor, serían los responsables del macabro crimen que horrorizó a Cúcuta, Norte de Santander. La víctima, un hombre oriundo de Bogotá, buscaba rehacer su vida; sin embargo, los planes cambiaron repentinamente y terminaron en un cruel asesinato.
Sobre el mediodía del jueves, 27 de febrero, habitantes en condición de calle hicieron un impactante hallazgo en pleno Canal Bogotá. Partes de un cuerpo desmembrado habían sido abandonadas en el lugar y dispuestas en una cava de icopor.
Puede leer: Hallan cuerpo desmembrado en un canal de aguas: estaba dentro de una cava
Ocho días después, se revelaron detalles claves para esclarecer este violento hecho que habría ocurrido cinco días antes de quedar al descubierto.
Entre finales de enero y comienzos de febrero cuatro hombres, incluido la víctima quien respondería al nombre de Sixto Ferney Rojas Montalvo, llegaron a Cúcuta y se radicaron en el barrio Carora. Tenían el propósito de continuar con el proceso de rehabilitación para dejar el consumo de sustancias estupefacientes y ayudar a otras personas, a través de una fundación que pretendían crear.

El grupo era liderado por un supuesto pastor evangélico, quien se encargaba de guiar a los otros en el proceso de recuperación. Aunque durante los primeros días todo marchaba como lo planeado, con el pasar de las cosas cambiaron. Uno de los hombres decidió regresar a Bogotá y en Cúcuta quedó Sixto Ferney con los otros compañeros, sin imaginar que se convertirían en sus verdugos.
“La víctima llegó con el pastor y dos personas más que ya tenían un proceso, se establecen en una vivienda del barrio Carora con la intención de formar una fundación, ahí empiezan a hablar con habitantes de calle y consumidores para que dejaran ese camino de adicciones y construyeran una mejor vida. Como hubo buena acogida y no había lugar en esa casa para nadie más, uno de los que viajó con ellos, se devolvió a Bogotá”, reveló una fuente anónima al diario La Opinión.
Además: Mujer fue baleada en el barrio Kennedy al norte de Bucaramanga
Publicidad
Las charlas motivacionales para dejar el consumo y las lecturas de la biblia, pasaron a ser largas fiestas donde reinaban las drogas y el alcohol. Aunque el objetivo inicial pasó a un segundo plano, el líder, ahora para las parrandas, seguía siendo el mismo: el pastor.
“Ya el pastor no lo encontraba uno en la casa, duraba días en sus juergas y los muchachos a su cargo hacían todo lo que él decía; ellos por su condición de adictos, no tenían como un criterio propio. Él les decía que hicieran cualquier cosa y de una vez ellos lo hacían sin cuestionarlo. Fue así como recayeron a ese mundo que querían dejar”, agregó la fuente, al citado medio.
El sábado 22 de febrero habría ocurrido el atroz crimen. Ese día, el supuesto pastor se habría percatado que entre sus pertenencias faltaba un millón de pesos, de inmediato comenzó a investigar entre los habitantes de la casa.
También lea: Padre e hijo murieron mientras extraían oro de una mina
Dos hombres, conocidos con los alias de Samario y Tumis, aprovecharon la situación para culpar a Rojas Montalvo, quien no estaba en sus cinco sentidos debido a los efectos de las drogas y el alcohol, de haber tomado el dinero.

El pastor, alias Samario y Tumis habrían comenzado a golpear a Sixto Ferney con el propósito de tener información del dinero, la golpiza fue tan brutal que terminaron asesinándolo.
Una vez consumado el crimen, los tres hombres intentaron deshacerse del cuerpo y eliminar las evidencias. Presuntamente, el pastor habría enviado a Tumis a comprar una herramienta para cortar el cuerpo y luego quemarlo.
Publicidad
Le sugerimos: Joven murió practicando ‘Gravity Bike’ en Bucaramanga: chocó contra un camión
“Todavía no se sabe por qué no quemaron el cuerpo completo, los restos que encontraron las autoridades fue lo que faltó. Sin embargo, Samario, quien tendría la tarea de quemar el cuerpo, terminó en un centro asistencial con graves quemaduras en su cara, pecho y brazos. Tal parece que mientras desaparecía la evidencia se quemó”, detalló al fuente a La Opinión. }
Las partes que no fueron quemadas (cabeza y piernas) fueron introducidas en una cava de icopor. Días después los señalados homicidas le pagaron $500.000 a un habitante de calle para que desapareciera la cava junto con los restos, sin embargo este hombre decidió dejar la cava en el Canal Bogotá, lugar donde fue hallada el 27 de febrero.
Las autoridades confirmaron que falta poco para terminar de “desenredar” este caso. Por ahora, continúan en la recolección de evidencias y los análisis forenses, para que un juez expida órdenes de captura contra los presuntos responsables de este macabro homicidio.
Entre tanto, en Medicina Legal se adelantan las respectivas pruebas de ADN para confirmar plenamente la identidad de la víctima.

















