Las víctimas se encontraban trabajando en la zona cuando el fuego se propagó rápidamente por la estructura.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Una tragedia llenó de luto a la comunidad indígena asentada en la parte baja de la Sierra Nevada de Santa Marta tras el incendio que consumió una vivienda en la vereda Uranio Bajo, corregimiento de Palmor, municipio de Ciénaga (Magdalena). El siniestro dejó como víctimas a un hombre de 30 años, identificado como Leonardo Conchange Moscote, y a un menor de 7 años, Alan José Gil Gil.
Vivienda frágil consumida por las llamas
Según información preliminar, la vivienda se encontraba en el asentamiento indígena Setaminaka y estaba construida con materiales tradicionales de la zona: madera, palma y zinc, lo que habría favorecido la rápida propagación del fuego cuando el siniestro ocurrió en horas de la noche, mientras la mayoría de los habitantes ya descansaban.
Los dos fallecidos habían acudido a esa zona desde Palmor para trabajar en una finca cafetera, y Conchange tenía bajo su cuidado al menor.

Clamor por investigación y apoyo institucional
El defensor de derechos humanos Lerber Dimas Vásquez expresó su profunda preocupación por la tragedia y solicitó a la Fiscalía General de la Nación abrir una investigación exhaustiva para determinar si fue un accidente o existieron acciones intencionales. “No se entiende por qué estas dos personas no lograron salir, ni por qué nadie pudo ayudarlas, siendo una estructura tan frágil. Es necesario determinar si hubo manos criminales detrás de esta tragedia”, manifestó.
Mientras tanto, la comunidad indígena ha requerido el apoyo institucional para atender la emergencia, reconstruir la vivienda y garantizar condiciones mínimas de seguridad y protección en su territorio.
Se llamaba Alán José Gil Gil, de 7 años y Leonardo Conchangue Moscote de 30 años. Murieron calcinados. Desde @PdhalSN hemos solicitado a la @FiscaliaCol una investigación urgente.
— Lerber Dimas Vásquez (@Lerberlisandro) November 11, 2025
Duelen estos casos y generan desasosiego. Todavía sus gritos retumban sus ecos en las montañas. pic.twitter.com/7b0UY5qlhf
Este hecho no solo enluta a dos familias, sino que saca a la luz la vulnerabilidad estructural de asentamientos indígenas de la Sierra Nevada, donde las condiciones de infraestructura, acceso y protección suelen ser débiles y requieren una respuesta definitiva.















