El joven de 17 años es investigado por múltiples muertes ocurridas en Bucaramanga y su área metropolitana. Conozca más.

Publicado por: Redacción Judicial
Alias ‘Julito’ se hizo conocido públicamente la semana pasada, luego de que la Policía lo señaló como el presunto responsable de un ataque armado en el que Cynthia Valeria Espitia Argüello, de 17 años, fue asesinada y otras dos jóvenes resultaron heridas en el barrio San Miguel, en Bucaramanga.
Sin embargo, este joven, con apenas 17 años, ya venía siendo investigado por las autoridades por su presunta participación en una serie de sicariatos registrados en Floridablanca y Bucaramanga desde el año 2025.
La fotografía del sujeto, tomada durante una aprehensión anterior, comenzó a circular por redes sociales. Ante la indignación ciudadana, se activó un cerco de búsqueda por parte de investigadores judiciales de la Policía, en articulación con las unidades de Infancia y Adolescencia y el grupo Goes.
Fue así como el pasado sábado, 24 de enero, las autoridades llegaron hasta una finca ubicada en zona rural del municipio de Lebrija, en inmediaciones del aeropuerto Palonegro, donde el joven de 17 años se estaba escondiendo.

Mediante sobrevuelos con dron y el análisis de videos del lugar, los cuales eran enviados por el sospechoso a algunos familiares, los uniformados lograron establecer su ubicación.
La aprehensión se efectuó mediante una orden judicial relacionada con un homicidio previo. El menor de edad quedó a disposición de un juez de menores para responder por los cargos en su contra.
La investigación avanza para establecer en cuántos hechos de sicariato habría participado el adolescente, con el fin de proceder a la respectiva imputación de cargos.
La Policía Metropolitana de Bucaramanga anunció que sobre este caso se realizará una rueda de prensa este lunes, 26 de enero, en la que se ampliarán los detalles.
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¿Quién es alias ‘Julito’?
El brigadier general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, indicó que alias ‘Julito’ sería un actor criminal reconocido, perteneciente a un grupo delincuencial, a quien se le venía siguiendo la pista por otros hechos delictivos ocurridos en el área metropolitana.
“Se logró establecer que el sujeto que participó en estos hechos es un delincuente reconocido del municipio de Floridablanca, menor de edad, que ha participado en varios hechos de sicariato tanto en Bucaramanga como en Floridablanca. Es uno de los que más ha venido afectando la seguridad de ese municipio y lo tenemos inmerso en varias investigaciones”, explicó el oficial.
Según las investigaciones de las autoridades, alias ‘Julito’ habría acabado con la vida de Cynthia Valeria Espitia Argüello el pasado 20 de enero, luego de que la joven decidiera terminar la relación sentimental que sostenían.
Al momento del ataque, Cynthia se encontraba acompañada de Mayra Alejandra Colmenares Amado y de su hermana Alison Valentina Espitia Argüello. Las jóvenes fueron sorprendidas en la calle 51 con carrera 13, cerca de la cancha del barrio San Miguel, por tres sujetos que se movilizaban en dos motocicletas, uno de ellos alias ‘Julito’.
El pistolero, vestido con pantalón blanco y camisa negra, sacó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones contra las tres mujeres. Producto del ataque, Cynthia Valeria falleció en un centro médico, mientras que las otras dos jóvenes resultaron lesionadas.
“Como manifiesta la misma hermana de la fallecida, ella tenía una relación sentimental con este joven. Habían tenido algunas diferencias, ya habían terminado y no existía ningún vínculo entre los dos, pero este sujeto no quería aceptar que la relación había llegado a su fin”, agregó el comandante.
El drama familiar de la menor asesinada en Bucaramanga
Una familiar de la joven asesinada relató a Vanguardia que Cynthia Valeria ya enfrentaba una vida marcada por las dificultades. En diciembre de 2024, su padre fue enviado a prisión y, el 24 de febrero de 2025, su madre falleció, dejando a cuatro hermanos solos.
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“Usted se puede imaginar cómo sería la vida de esos cuatro muchachos que quedaron solos”, expresó. La supervivencia fue dura: arriendo, hambre, trabajos informales, rifas y ventas para poder sostenerse", dijo.
En ese contexto, Valeria, siendo menor de edad, inició una relación sin dimensionar el peligro.
“Tenía que irse con él porque si no le iba a matar a los hermanos”, aseguró la familiar. La joven tuvo que mudarse, encerrarse y dejar de salir. La familia cree que, durante un periodo en el que estuvo desaparecida, el agresor tuvo su celular y respondía solo lo mínimo para “calmar” la alarma.
Las amenazas también alcanzaron a los familiares: “ya los tengo ubicados”, “les voy a tirar una granada”, “si Valeria no es mía, no es de nadie”.
Los allegados a la víctima piden a las autoridades protección y justicia por todo el dolor causado.

















