La aprehensión de un adolescente vinculado a múltiples asesinatos reabre la discusión jurídica sobre la necesidad de penas más severas.

Publicado por: Redaccción Judicial
Asesino o no, a alias ‘Julito’ lo delató la edad. La misma fascinación infantil que a los 17 años despierta el rugido metálico de los aviones, terminó por marcar su rastro. Mientras él alzaba la mirada para seguir el vuelo de las aeronaves que rozaban el cielo de Lebrija, los agentes curtidos de la Sijin afinaban la ‘cacería’. Sabían que debía estar cerca del aeropuerto Internacional Palonegro. Y no se equivocaron.
No era solo la sospecha por el crimen que estremeció al barrio San Miguel de Bucaramanga —el asesinato de una joven de su misma edad— lo que pesaba sobre su nombre. Alias ‘Julito’ ya figura en por lo menos cinco investigaciones más por homicidios ocurridos en Floridablanca y Bucaramanga el año pasado. Un alias repetido con inquietante frecuencia en los informes policiales, pese a su corta edad.
La indignación ciudadana terminó de encender la mecha. ¿La gota que rebosó la copa? El ataque contra Cynthia Valeria Espitia Argüello y dos jóvenes más, ocurrido en la calle 51 con carrera 13. Su fotografía —extraída de una judicialización anterior— comenzó a circular como un eco de rabia por redes sociales. Desde esa noche, la búsqueda fue infranqueable.
No solo participaron agentes judiciales de la Policía Metropolitana: también se sumaron policías adscritos a Infancia y Adolescencia así como hombres del Goes. El cerco se cerraba mientras, irónicamente, eran los videos grabados por el propio muchacho —en los que se veían aviones pasar casi rozándole la espalda— los que terminaron por revelar su escondite. El cielo lo delató.
El sábado, cuando la noche empezaba a caer, las autoridades llegaron hasta una finca en zona rural de Lebrija, a pocos kilómetros del aeropuerto. Drones oficiales sobrevolaron el lugar, confirmando lo que el análisis digital ya había anticipado. Allí estaba alias ‘Julito’.
Le notificaron una orden de aprehensión por homicidio. Aún no por el caso de Cynthia. De inmediato quedó a disposición de un juez de menores. Ese proceso permitirá contrastar los indicios que lo ubican en el crimen de San Miguel y establecer en cuántos asesinatos más habría participado el adolescente, en un expediente que representa un reto jurídico no solo por su edad, sino por la gravedad y recurrencia de los hechos que han sembrado estupor en la capital santandereana.
¿Quién es alias ‘Julito’?
El brigadier general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, lo describe sin rodeos: un actor criminal reconocido, integrante de un grupo delincuencial, al que se le seguía la pista desde hacía tiempo.
“Se logró establecer que el sujeto que participó en estos hechos es un delincuente reconocido del municipio de Floridablanca, menor de edad, involucrado en varios sicariatos tanto en Bucaramanga como en Floridablanca. Es uno de los que más ha afectado la seguridad del municipio y lo tenemos ubicado en múltiples investigaciones”.
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Alias ‘Julito’ habría asesinado a Cynthia Valeria Espitia Argüello, después que ella decidiera terminar la relación sentimental que sostenían. Esa noche, Cynthia caminaba acompañada de Mayra Alejandra Colmenares Amado y de su hermana Alison Valentina Espitia Argüello cuando fueron interceptadas por tres hombres que se movilizaban en dos motocicletas.
Uno vestía pantalón blanco y camisa negra. Sacó el arma sin titubeos y disparó repetidas veces. Cynthia murió horas después en un centro médico. Las otras dos sobrevivieron, heridas.
“Ella había terminado la relación y no existía ningún vínculo entre los dos, pero este sujeto no aceptaba que todo hubiera acabado”, explicó el comandante, citando el testimonio de la hermana de la víctima.
La tragedia que venía de antes
La muerte de Cynthia Valeria no fue el inicio del dolor para su familia. En diciembre de 2024, su padre fue enviado a prisión. Dos meses después, el 24 de febrero de 2025, su madre falleció, dejando a cuatro hermanos solos frente a una realidad despiadada.
“Imagínese cómo quedó la vida de esos muchachos”, relató una familiar. Arriendo, hambre, trabajos informales, rifas, ventas improvisadas… sobrevivir se volvió la prioridad.
En ese contexto, Cynthia, aún menor de edad, inició una relación con ‘Julito’.
“Tenía que irse con él porque si no le iba a matar a los hermanos”, aseguró la familiar. Ella se mudó, se encerró, dejó de salir. Durante un tiempo estuvo desaparecida. La familia cree que él tenía su celular y respondía apenas lo necesario para calmar la angustia.
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Las amenazas eran constantes y brutales: “Ya los tengo ubicados”, “les voy a tirar una granada”, “si Valeria no es mía, no es de nadie”.
Hoy, los allegados a Cynthia piden protección y justicia. No solo por ella, sino por el dolor acumulado, por la violencia que se cebó con una familia ya rota y por una historia que revela, una vez más, cómo la criminalidad también recluta adolescentes… y deja cadáveres.
Que haya penas más severas, el debate
El 20 de julio del 2025, varios representantes radicaron ante la Cámara el Proyecto de Ley ordinaria número 025 de 2025, que busca modificar el régimen de responsabilidad penal para menores de edad; es decir, el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA), establecido en la Ley 1098 de 2006 (Código de la Infancia y la Adolescencia –CIA–).
El propósito es que tengan el mismo tratamiento penal de los adultos cuando cometen delitos graves, pues en su concepto el SRPA promueve la impunidad y favorece el ‘uso’ de los adolescentes por parte del crimen organizado. ¿Qué hacer con ‘Julito’. ¿Qué hacer con el jovencito que mató a Miguel Uribe ?
















