Este jueves 29 de enero iniciaron los actos fúnebres de Camilo Andrés Rojas Rey, cuya muerte conmocionó a los amantes del fútbol. Conozca más.

Publicado por: Daniel Quintero Duarte
Entre el dolor por la pérdida de su hijo y el clamor de justicia para que su muerte no quede en la impunidad está Saúl Rojas, padre de Camilo Andrés Rojas Rey, el hincha del Atlético Bucaramanga que fue asesinado en Cúcuta tras el clásico del oriente colombiano, el pasado martes 27 de enero.
Desde la sala de velación de la Funeraria San Pedro, ubicada en la calle 45 con carrera 27 en Bucaramanga, amigos, allegados, compañeros de barra y demás seres queridos despiden con honores al ferviente hincha ‘Leopardo’. Allí, su padre aseguró que hasta el momento las autoridades de la capital nortesantandereana no le han entregado claridad sobre lo ocurrido.
“Mientras estuve haciendo todas las vueltas para reclamar el cuerpo, no nos informaron nada. Uno se entera por lo que ve en medios. Fui a la Fiscalía y no me dieron el motivo, ni cómo fue que lo mataron, ni una hipótesis, ni quiénes fueron. Solo me tomaron una entrevista y nada más”, expresó el hombre a Vanguardia.

Ahora espera que la investigación avance y se logre individualizar a quienes acabaron con los sueños de Camilo Andrés, quien estaba próximo a graduarse como veterinario en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) y residía en el barrio Bucarica, en Floridablanca.
“Era un muchacho muy querido, juicioso y le gustaba lo que estudiaba. Desde joven le nació el amor por el equipo por sí solo, porque yo de fútbol escasamente sé de la Selección Colombia. Empezó a ir al estadio cuando podía e incluso fue a Brasil”, recordó.
Saúl habló por última vez con su hijo en la mañana previa al partido. Camilo había viajado con unos amigos de la barra desde Bucaramanga, pero al momento de la agresión, perpetrada por hinchas del Cúcuta, el grupo se dispersó y cada uno tomó rumbos distintos.
“Me contestó y me dijo que estaba bien. Ya en la tarde no me respondió más. Cada uno se abrió en ese momentico y cuando la muerte lo busca a uno, ahí lo encuentra”, añadió.
Pese a su dolor, el padre de familia hizo un llamado para que ningún otro padre tenga que atravesar el sufrimiento que hoy vive, como consecuencia de la absurda violencia por los colores del fútbol.
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“Esto debe servir de ejemplo. El fútbol es para la diversión, no para agredir ni matar. Hay que respetar a quien piensa distinto, así como pasa en la política o en la religión”, concluyó.
El último adiós a Camilo Andrés Rojas Rey se realizará en el Parque Memorial Tierrasanta, en la tarde de este viernes 30 de enero.

El dolor por su muerte también se sintió en el municipio de Tona, de donde era oriundo.
“Como Administración Municipal repudiamos de manera categórica cualquier manifestación de violencia asociada al fútbol o a las barras, prácticas que en nada representan los valores del deporte, la convivencia y la vida en sociedad. Elevamos un mensaje de solidaridad y condolencias a su madre, padre, hermanos y demás familiares, acompañándolos en este momento de profundo dolor y reiterándoles nuestro apoyo institucional”, expresó la Alcaldía de Tona.
El último viaje acompañando al ‘Leopardo’
La vida de Camilo Andrés Rojas Rey, un ferviente seguidor del equipo Leopardo, fue arrebatada de manera violenta tras ser atacado con arma blanca a las afueras del estadio General Santander, luego de los desmanes ocurridos durante el clásico del Oriente colombiano.
Quienes lo conocían aseguran que Camilo, de 24 años, acompañaba al equipo en sus diversos compromisos de local y, cuando podía, viajaba como visitante. Incluso llegó hasta Belo Horizonte, Brasil, cuando el Atlético Bucaramanga disputó la Copa Sudamericana el año pasado.
El joven de 24 años salió en un bus intermunicipal desde Bucaramanga con destino a Cúcuta. Iba acompañado por un pequeño grupo de amigos.
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Tras presenciar el encuentro, que terminó 2-2 y estuvo marcado por desmanes dentro y fuera del estadio protagonizados por hinchas cucuteños, Camilo tuvo que separarse de sus compañeros de barra. Sin embargo, continuaron en contacto a través de WhatsApp y habían acordado reunirse más adelante para tomar el bus de regreso a Bucaramanga.
“Todos respondían que estaban bien, que no les había pasado nada, pero después él ya no respondió más y fue ahí cuando pasó. Por cuestiones logísticas de la Policía y demás temas de orden y disciplina, se presentó esto. Atentaron contra la vida de una persona muy querida, que no buscaba problemas, sino apoyar a su equipo”, concluyó el allegado a la víctima.
Lo que se conoce del asesinato
Según lo recopilado por las autoridades, Camilo Andrés llegó hacia las 6:00 de la tarde del pasado martes a una estación de servicio ubicada a la altura de la calle 2 de Cúcuta, sobre el margen del canal Bogotá. El joven no portaba ninguna prenda distintiva del equipo leopardo y permaneció en el lugar cerca de 20 minutos, a la espera de la llegada de sus compañeros.

Hasta el momento, no se sabe qué estaban haciendo, ni por qué tardaron en llegar. Lo cierto es que, para su mala fortuna, fue avistado por un grupo de barristas del equipo ‘Motilón’, que pasaron por la zona y lo vieron sospechoso, según informaron fuentes judiciales.
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El grupo, de por lo menos seis personas, empezaron a increparlo, a pedirle que se identificara, para luego obligarlo a levantarse la camiseta. Tras esto, lo habrían golpeado sin piedad. En un desesperado intento por salvar su vida, el joven salió corriendo.
Recorrió por lo menos una cuadra, hasta llegar al separador de la Diagonal Santander donde, malherido, fue alcanzado por los desadaptados, quienes no tuvieron piedad y uno de ellos le propinó la estocada final, una puñalada.
Sin camiseta y totalmente ensangrentado, Camilo cayó al suelo, los asesinos se fueron, dejándolo en el sitio ante la mirada de algunos transeúntes, que lo rodearon en sus momentos finales.

















