El ingreso de bótox, ácido hialurónico y otros insumos médicos a la prisión donde está alias ‘Pichi’ desató interrogantes sobre los controles del Inpec.

Publicado por: Redacción Judicial
El ingreso de insumos utilizados en tratamientos dermatológicos y estéticos a una cárcel volvió a poner bajo la lupa los controles del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec. Esta vez, el caso involucra a Óscar Camargo Ríos, alias ‘Pichi’, considerado uno de los principales capos del microtráfico en Bucaramanga, quien permanece recluido en la Cárcel de La Dorada, Caldas.
Una investigación de Noticias RCN reveló documentos relacionados con las autorizaciones para el ingreso de personal médico y elementos destinados a la atención de Camargo Ríos durante mayo y junio de 2026. Aunque los registros hacen referencia a una valoración dermatológica y a una atención integral, el inventario de los insumos mencionados abrió interrogantes sobre los procedimientos que habría recibido el interno.
Entre los elementos relacionados en los documentos aparecen 14 jeringas de ácido hialurónico, toxina botulínica —conocida comercialmente como bótox—, cánulas nasales, una mentonera, un monitor multiparámetros, cilindros portátiles y máscaras laríngeas, según la información divulgada por el noticiero.
Las autorizaciones para el ingreso de personal médico
Uno de los documentos está fechado el 25 de mayo de 2026 y lleva la firma del mayor Edgar Iván Pérez, director del centro penitenciario. En él se autorizó el ingreso de personal médico para realizar una valoración clínica en el área de dermatología.
Un segundo registro, expedido aproximadamente un mes después, menciona el ingreso de un médico cirujano y tres auxiliares de enfermería para atender a Camargo Ríos. El documento, citado por Noticias RCN, señala que el permiso se concedió para brindarle atención integral al interno, de acuerdo con las disposiciones y los protocolos institucionales vigentes.
#Exclusivo | Un nuevo escándalo sacude al INPEC por los presuntos procedimientos estéticos realizados a alias Pichi, conocido como el ‘Pablo Escobar de Bucaramanga’. Registros conocidos por Noticias RCN evidenciarían el ingreso de cirujanos, enfermeras e insumos para estos procedimientos a la cárcel donde está recluido ⬇️
— Noticias RCN (@NoticiasRCN) October 21, 2026
Según el informe periodístico, las autorizaciones estaban relacionadas con solicitudes de atención en salud. La dirección del establecimiento también habría explicado que el ingreso fue autorizado tras un derecho de petición presentado por el abogado del recluso.
Sin embargo, la relación de productos incluidos en los registros puso el foco en el alcance de la atención recibida y los controles aplicados para permitir el ingreso de estos elementos al centro penitenciario.
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El antes y el después de alias ‘Pichi’
La controversia también está relacionada con los cambios que se aprecian al comparar fotografías de Camargo Ríos. Noticias RCN difundió imágenes de su reseña de diciembre de 2024 y otras más recientes, en las que se observan diferencias en su apariencia física.
En la primera fotografía, el hombre aparece con el cabello corto, bigote y una barba incipiente. En las imágenes posteriores, en cambio, luce el cabello más largo, una barba más abundante y delineada, además de un rostro que aparenta tener mayor volumen.
Estas diferencias alimentaron las preguntas sobre la posibilidad de que se hubiera sometido a procedimientos estéticos durante su reclusión. No obstante, las fotografías por sí solas no permiten confirmar que se hayan realizado intervenciones de este tipo. Vea además: Dura condena contra alias ‘Pichi’, ‘capo de Bucaramanga’: toda una vida en la cárcel
A lo largo de los años, ‘Pichi’ ha cambiado su apariencia en varias ocasiones, lo que habría dificultado las labores de seguimiento de los investigadores. En una de sus capturas, ocurrida entre 2015 y 2020, fue detenido con el cabello negro y posteriormente habría sido localizado con el cabello rubio, según los reportes sobre su historial criminal.
Los cambios físicos, sumados a sus constantes desplazamientos durante el tiempo que permaneció prófugo, complicaron las labores de búsqueda y seguimiento de las autoridades.
¿Quién es alias ‘Pichi’?
Óscar Camargo Ríos es señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas del microtráfico en Bucaramanga y su área metropolitana. Según las investigaciones, estuvo al frente de la organización criminal conocida como ‘Los San Rafa’, vinculada con la distribución de estupefacientes y hechos de violencia relacionados con disputas territoriales.
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Su historial criminal incluye varias capturas y fugas que lo convirtieron en uno de los delincuentes más buscados de Santander. En octubre de 2015 fue detenido, pero permaneció apenas 56 días privado de la libertad antes de escapar durante una cita médica en una clínica de Floridablanca.

Tres años después, en octubre de 2018, fue recapturado en Medellín, donde, según las investigaciones, continuaba vinculado con actividades de narcotráfico. Posteriormente, obtuvo el beneficio de prisión domiciliaria, desde donde habría seguido coordinando actividades criminales, de acuerdo con los señalamientos de las autoridades.
En diciembre de 2020 volvió a ser capturado, esta vez en una finca de Envigado, Antioquia. Posteriormente, fue recluido en diferentes establecimientos penitenciarios, entre ellos la cárcel de máxima seguridad La Tramacúa, en Valledupar, Cesar.
El caso volvió a generar controversia en octubre de 2024, cuando Camargo Ríos se fugó de la vivienda en Medellín donde cumplía prisión domiciliaria. La evasión ocurrió después de que las autoridades ordenaran su regreso a un centro penitenciario. Para entonces, según reportes de medios de comunicación, había incumplido en repetidas ocasiones las condiciones de esa medida.
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La búsqueda terminó el 9 de diciembre de ese año, cuando fue recapturado en Copacabana, Antioquia. Tras su detención, fue trasladado a una prisión de máxima seguridad mientras avanzaban los procesos judiciales en su contra.
Una condena de 52 años y ocho meses de prisión
En junio de 2025, el Tribunal Superior de Bucaramanga revocó una decisión absolutoria de primera instancia y condenó a Óscar Camargo Ríos a 52 años y ocho meses de prisión. La sentencia lo declaró responsable de delitos que incluyen concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, desaparición forzada, tráfico de estupefacientes y conductas relacionadas con armas de fuego.
















