La organización de microtráfico delinquía en 13 barrios del norte de Bucaramanga y era comandada por alias ‘Ficticio’.

Publicado por: REDACCIÓN JUDICIAL
Con los recientes golpes propinados por la Policía a la banda de microtráfico de alias ‘Pichi’, otras estructuras han querido ganar terreno y hacerse con la venta de estupefacientes en el área metropolitana, en especial en el norte de Bucaramanga.
Tal es el caso de la banda criminal autodenominada ‘La Invasión’, un emporio familiar liderado por alias ‘Ficticio’.
Este hombre, identificado como Paolo Andrés Castro Ocasiones, fue capturado junto a otros 24 miembros de su red delincuencial, tras 18 allanamientos realizados por la Sijín.
Así operaban
La Policía pudo establecer que ‘Ficticio’ controlaba el negocio a través de cuatro administradores zonales, a los que dotaba de motocicleta y arma de fuego, para que impusieran temor frente a los distribuidores y ciudadanos que pretendían oponerse a su actividad delincuencial.
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La organización tenía injerencia en los barrios Villa Rosa, Puente Nariño, Ciudadela Café Madrid sector La Rampla, Cancha del barrio Café Madrid y Las Bavarias en sus 9 etapas. Todos estos en el norte de la ciudad.
Con el fin de evadir el control de las patrullas, la droga era almacenada en zonas boscosas, además, utilizaban como ‘ollas’ las viviendas abandonadas por riesgo ante fallas geológicas, para distribuir y comercializar especialmente en entornos escolares, centros deportivos y parques.
Drogas a la cárcel
El comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general Manuel Vásquez, explicó que esta banda desarticulada se especializaba en ingresar droga a los centros penitenciarios de la región.
“Aprovechaban que algunos internos salían con permisos de 72 horas y a través de la modalidad de ingesta ellos ingresaban hasta 30 a 40 cápsulas de látex que contenían marihuana y cocaína”, dijo el uniformado.
En promedio, según los investigadores, cada recluso ingresaba 288 gramos, que equivaldrían a casi 600 dosis. A cambio de esto, recibían un pago cercano a los $500 mil.
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De acuerdo con las autoridades, si la comercialización de estupefacientes le dejaba a la organización de ‘Pichi’ ganancias cercanas a los $3 mil millones al mes, los de ‘La Invasión’ obtenían cerca de $600 millones mensuales.
Al día se vendían más de 1.000 dosis de cocaína y marihuana, con un precio de entre $10 mil y $25 mil.
Desarticulación
A través de seguimientos, interceptaciones, agentes encubiertos, declaraciones juramentadas, entre otras labores, los investigadores lograron establecer los movimientos de la banda y el rol que cumplía cada uno de sus miembros.
Luego de recopilar el material probatorio correspondiente, un juez expidió 18 órdenes de allanamiento a inmuebles localizados en los barrios antes mencionados.
Tras los operativos, las autoridades descubrieron que ‘Ficticio’ contaba con un circuito cerrado de televisión compuesto por 12 cámaras, con las cuales vigilaba su terreno. Inclusive tenía grabaciones de los momentos en que el grupo GOES realizaba patrullajes por la zona.
En total 25 personas fueron arrestadas en estas acciones, algunos ya habían sido detenidos en otras diligencias adelantadas desde octubre.
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A los integrantes de ‘La Invasión’ les imputaron cargos por concierto para delinquir agravado, fabricación, tráfico, porte de armas de fuego, de sustancias estupefacientes y receptación. Ya fueron enviados a la cárcel.
Como si fuera poco los delitos que tienen encima, a algunos les imputaron cohecho, luego de que trataran de sobornar a los policías, ofreciéndoles $2 millones a cambio de no decir nada y permitir la comercialización de alucinógenos en estos sectores. Esta situación fue dada a conocer a la Fiscalía.
El emporio familiar
Según la investigación de la Policía, ‘Ficticio’ heredó este negocio ilícito de su hermano, Fabián Castro Ocasiones, alias ‘Fabián’, quien fue asesinado de múltiples disparos en octubre de 2016, en el barrio Villa Rosa.
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Al parecer, los autores fueron hombres de Óscar Camargo Ríos, ‘Pichi’, en medio de confrontaciones por la venta de alucinógenos.
Paolo Andrés también fue víctima de un ataque a bala días antes del arresto del mencionado capo del microtráfico. Pese a que los gatilleros dispararon 12 veces, solo lograron propinarle dos tiros, que no fueron de gravedad.
Laura Juliana Castro Ocasiones, hermana de ‘Ficticio’, se desempeñaba dentro de la organización como empacadora.














