La decisión judicial ha divido a los panameños.

La absolución del expresidente panameño Ricardo Martinelli, por un caso de espionaje telefónico y peculado divide a la opinión pública y sacude el escenario político de este país centroamericano.
Martinelli, quien gobernó Panamá entre 2009 y 2014, es el primer exmandatario panameño que enfrentó un proceso penal y siempre ha defendido su inocencia mostrándose como víctima de una “persecución política” orquestada por su antiguo aliado, el exgobernante Juan Carlos Varela (2014-2019).
Era juzgado desde el 12 de marzo pasado por un proceso que se remonta cinco años, por presuntamente chuzar las comunicaciones de al menos 150 opositores durante su Administración, en su mayoría empresarios, periodistas, políticos y dirigentes sociales. Exactamente se le acusaba de cuatro delitos que suman 21 años de prisión.
Para Rubén Polanco, periodista y una de las víctimas de las escuchas telefónicas, es “decepcionante”, “frustrante y un “golpe duro a la democracia panameña” la decisión que se adoptó el pasado 9 de agosto, porque había “pruebas contundentes” de que Martinelli era el responsable de intervenciones telefónicas ilegales durante su mandato.
Sin embargo, aclara que la declaratoria de “no culpable”, no significa que el proceso termina. La razón, según explica, es que la parte querellante acabó de presentar recursos y aunque admite que va a tomar un tiempo, el proceso continúa.
“La última palabra no se ha dicho, porque la decisión es de primera instancia y ahora falta el recurso de anulación y el recursos de casación que debe ser resuelto”, asegura el periodista panameño, quien insiste en que “todavía hay mucha tela qué cortar en este proceso”.
Además, no tiene dudas de que Martinelli ha tratado, desde el inicio del proceso judicial, de vender que es un “perseguido político” del expresidente Varela, quien hasta hace dos meses estuvo al frente del Gobierno, especialmente ahora con el fallo, porque de acuerdo con el tribunal que lo juzgó, se le violó el debido proceso y se le impidió el derecho a la defensa.
Sin embargo, Polanco no comparte esa idea, argumentando que cuando Martinelli estuvo prófugo de la justicia en Miami, “estuvo bien representado por los abogados más prestigiosos en Panamá, y no cualquier panameño común puede pagar, es decir que se les respetaron todas las garantías”.
Como se recordará, Martinelli abandonó Panamá en 2015 y regresó extraditado por Estados Unidos en junio de 2018, tras pasar un año tras las rejas en una cárcel federal. Al llegar al país centroamericano fue recluido en una prisión de mínima seguridad, pero en junio de este año se le impuso el arresto domiciliario.
En cuanto a las críticas suscitadas en torno a la decisión judicial, el periodista Polanco denuncia un conflicto de intereses de los tres jueces del tribunal que juzgó a Martinelli, lo cual, a su juicio, pone en entredicho la sentencia.
Se refiere, por ejemplo, al juez Roberto Tejeira, quien fue vicegobernador de la provincia de Panamá durante el gobierno de Martinelli y, asegura, es un cargo que responde directamente al presidente de la República. “Es decir este juez, que además presidió el juicio, era subalterno de Martinelli”, cuestiona.
“Pasos en falso”
Por su parte, Euclides M. Corro, periodista y analista panameño, lamenta que este tema del proceso contra el expresidente Martinelli, por lo mediático que fue, dividió la opinión de los panameños.
En esa línea, considera que no hay certeza de que en definitiva un grupo fuera mayor que el otro, en el sentido de que los medios informativos y las redes sociales tienen mucha responsabilidad, “toda vez que lo que debió ser un juicio histórico, se convirtió en un show”.
Incluso, el protagonista principal, refiriéndose a Martinelli, contribuyó a esa sensación.
Al final de toda esta trama judicial, Corro tiene la impresión de quien era el responsable mayor del “montaje de escena”, o sea, el mandatario en ese momento, Juan Carlos Valera, “perdió el norte de la justicia y dio paso a una evidente venganza. Y al hacerlo, se dieron pasos en falso que contaminaron el juicio.
Esta situación, a su juicio, desencadenó el resultado de “no culpable”, que en otras palabras “significa que no era culpable, pero tampoco inocente”.
Es más, el periodista panameño opina que “será difícil desenredar todo este entuerto y, pase lo que pase, siempre quedarán dudas sobre la selectividad de la justicia y que la rectitud de la misma es solo para los tontos. Tenemos un sistema corrupto y pasará mucho tiempo para lograr la confianza de la comunidad nacional”.

















