François Valérian, presidente de Transparencia Internacional, advierte que la corrupción continuará prosperando mientras los sistemas judiciales no mejoren.

Publicado por: K.M.
El último informe de Transparencia Internacional revela una preocupante tendencia global en la lucha contra la corrupción, con un declive notable en los esfuerzos por garantizar la integridad y el Estado de derecho en varios países.
Este descenso se atribuye en parte al aumento del autoritarismo en algunas naciones y al debilitamiento de los mecanismos de control gubernamental incluso en contextos democráticos.
François Valérian, presidente de Transparencia Internacional, advierte que la corrupción continuará prosperando mientras los sistemas judiciales no puedan castigar adecuadamente las infracciones y mantener a los gobiernos bajo control. Subraya la importancia de la implicación total de los líderes para garantizar la independencia de las instituciones encargadas de combatir la corrupción y hacer cumplir la ley.
El Índice de Percepción de la Corrupción, basado en datos de diversas fuentes como el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial, clasifica a 180 países y territorios en una escala que va desde los 0 puntos (muy corrupto) hasta los 100 puntos (muy limpio). Así, Venezuela recibió una calificación de 17 puntos, Paraguay 28, Bolivia 29, Perú 33 y Ecuador 34.
Venezuela y Nicaragua son percibidos como los países más corruptos de América Latina. Según el último informe de Transparencia Internacional, la situación de la lucha contra la #corrupción es preocupante en una región en la que proliferan líderes autoritarios y populistas. (poc) pic.twitter.com/wCmOQcxEyo
— DW Español (@dw_espanol) January 29, 2019
Por otro lado, en el lado opuesto de la tabla, Dinamarca se destaca como el país con la puntuación más alta por sexto año consecutivo, seguido de cerca por Finlandia y Nueva Zelanda. En Latinoamérica y el Caribe, Uruguay lidera la región con 73 puntos, seguido de Barbados y Chile. Estados Unidos, aunque mantiene una puntuación similar al año anterior, se sitúa en el puesto 25.
Estos resultados reflejan la compleja dinámica global en la lucha contra la corrupción y subrayan la necesidad de un compromiso renovado por parte de los líderes políticos y las instituciones para abordar este desafío crítico que socava la democracia y la confianza pública./Con información de agencias.
















