Niels Högel es considerado el mayor asesino en serie de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial. Mató al menos a 85 pacientes para ganar elogios de sus colegas cuanto intentaba reanimarlos.

Publicado por: A.C.
La historia de un enfermero que le inyectó drogas que aceleraban el ritmo cardíaco a sus pacientes para producir un paro cardíaco, parece un libreto sacado de una película de terror. Sin embargo, así actuaba Niels Högel, un enfermero en Alemania que mató al menos a 85 pacientes que estaban a su cuidado, entre 2002 y 2005.
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Högel, quien trabajó en las clínicas de Oldenburg y Delmenhorst, en el norte de Alemania, inyectaba tóxicos a sus pacientes que les provocaban paros cardíacos y luego trataba, sin éxito, de reanimarlos. Fue descubierto por primera vez en 2005 por un compañero del hospital que notó se había presentado un pico alto de muertes ese día.
Fue ahí cuando el colega del entonces enfermero descubrió en 2005 que algo no iba bien con el paciente que acababa de fallecer. Y también reparó en que los niveles de potasio del fallecido eran altos, lo que solo quería decir que se le había inyectado algo al paciente sin autorización.

En 2008 fue condenado a siete años de prisión por intento de asesinato y en 2015 un juez dictó una sentencia de cadena perpetua tras ser declarado culpable de haber asesinado a cinco personas.
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Sus víctimas tenían entre 34 y 96 años de edad, las elegía al azar. Se cree que la cifra real de asesinados podría alcanzar las 300.
Una vez abierta la investigación, los crímenes salieron a relucir. “Al revisar las muertes ocurridas en el hospital durante los últimos dos años, los policías descubrieron que el número de muertes en el hospital se había duplicado desde la llegada de Högel en 2005.
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También comprobaron que el 73 % de esas muertes habían ocurrido en su horario de trabajo y que la proporción de muertes por fallos cardíacos era mayor que las ocurridas por otras causas.

Narcisismo y pánico a la muerte
La Policía decidió exhumar los cuerpos de los 85 pacientes que había tenido a su cargo y que no habían sido cremados. Para sorpresa de nadie, la gran mayoría de estos contaban con el letal químico en su cuerpo.
Durante el juicio que empezó en octubre de 2018, Högel explicó que actuaba así por la satisfacción de los “comentarios positivos” que recibía si salvaba una vida.
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Según la fiscalía, sin embargo, el acusado actuaba por aburrimiento y por el mero hecho de presumir ante sus compañeros lo bueno que era resucitando pacientes, mientras que los expertos en psiquiatría detectaron problemas de narcisismo en el acusado y de pánico a la muerte.
En sus últimas palabras ante los familiares de las víctimas durante el juicio en 2019, Högel, de 42 años, dijo estar arrepentido y avergonzado: “Les pido disculpas a todos y a cada uno de ellos por todo lo que les he hecho a lo largo de los años”.
Cuando el exenfermero Niels Högel fue condenado a su segunda cadena perpetua por la muerte de 85 personas el 6 de junio de 2019, se confirmó como el mayor asesino en serie de la Alemania de la posguerra.













