Con la elección hoy del papa León XIV, el humo blanco no solo anunció a un nuevo pontífice, sino que también disipó -de una vez por todas- las predicciones baratas o especulativas sobre la llegada del temido ‘papa negro’.

¿Qué sucedió con la leyenda apocalíptica, reciclada año tras año por autoproclamados profetas y vendedores de misterio, que hablaban de la llegada del ‘temido’ papa negro. ¿Acaso con la elección de León XIV acaba de estrellarse esa tesis barata contra la realidad?
Es cierto: la elección de León XIV entierra el mito del último papa apocalíptico. Pues sí. Ni fue un papa oscuro, ni es fin del mundo, ni señales en el cielo. Lo que sucedió fue solo una sucesión eclesiástica dentro de la normalidad vaticana.
Con la elección del Papa León XIV, el mundo católico respira con normalidad… y los catastrofistas pierden otra profecía. Durante décadas, algunos agoreros del fin de los tiempos se aferraron a la figura fantasmal del ‘papa negro’, una figura que, según interpretaciones forzadas de la supuesta profecía de los papas atribuida a San Malaquías, marcaría el ocaso de la Iglesia y el inicio de una era de caos. Nada de eso ha ocurrido.
León XIV, vestido de blanco y el vestuario como lo manda la tradición, no vino con relámpagos ni se alzó en un trono de ruinas. Ni siquiera tiene vínculos con los jesuitas, orden religiosa injustamente señalada cada vez que un Papa tiene el más mínimo acento progresista o rasgos no europeos.
Su elección es, más bien, símbolo de continuidad pastoral y renovación espiritual, muy lejos del espectáculo apocalíptico que algunos esperaban (o deseaban).
Es curioso cómo ciertos profetas modernos, armados con videos de YouTube y traducciones creativas del latín, insisten en revivir profecías dudosas que la misma Iglesia Católica nunca ha reconocido como oficiales. La del ‘papa negro’ fue siempre un híbrido entre mito medieval, prejuicio contemporáneo y manipulación esotérica. Una fantasía vendida como destino.
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Hoy, con León XIV en la Sede de Pedro, no solo se entierra esa predicción, sino que se deja en evidencia a los oportunistas de la fe que hacen negocio con el miedo. Como en tantas otras ocasiones, la realidad desmintió al espectáculo. Y el Vaticano sigue, sin terremotos ni bestias apocalípticas. Solo con un nuevo Papa… y la misma vieja esperanza.
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En síntesis, los que llevaban años anunciando que el próximo papa sería el último, el del caos, el de las llamas, se han quedado sin espectáculo y sin libreto. León XIV es un hombre sereno, de pensamiento claro, con sotana blanca y espíritu pastoral… muy lejos del personaje ominoso que algunos esperaban. Es más, su primera alocución fue una invitación a la paz.
La famosa Profecía de San Malaquías, tantas veces desmentida por historiadores serios, había sido usada como carnada por avivatos de feria que viven de sembrar pánico disfrazado de revelación.
Pero ya es hora de dejar claro que la fe no necesita de conspiraciones para mantenerse viva. Total: El nuevo Papa es blanco, la profecía no tanto.












