Con un moretón en el rostro y una salida teatral, Elon Musk cerró su fugaz paso por el gobierno dejando más preguntas que resultados concretos.

Publicado por: M.P.
La inesperada aventura política del magnate Elon Musk como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) llegó a su fin con una despedida tan mediática como su llegada. Con un moretón en el rostro (que aseguró fue causado por su hijo pequeño) y vestido completamente de negro, Musk apareció junto al presidente Donald Trump para cerrar un capítulo que, más que eficiencia, dejó dudas, controversia y promesas infladas.
Designado por Trump como el rostro visible de su cruzada contra el gasto público, Musk llegó al gobierno en medio de elogios por su enfoque disruptivo y su cercanía con el mandatario. Fue, en palabras del propio presidente, “el coco de Doge”, al que se atribuía cualquier recorte, sin importar su impacto o legalidad. La decisión de poner al empresario al frente de una oficina con acceso a información clasificada y con exenciones legales provocó reacciones inmediatas de expertos y organizaciones civiles.
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‼️Esto no es el FINAL de DOGE, es en realidad el PRINCIPIO - Elon Musk
— RT en Español (@ActualidadRT) May 30, 2025
▪️ Pero mi tiempo como empleado especial del gobierno necesariamente tenía que terminar. Era una cosa de tiempo limitado pic.twitter.com/lvK1hhBthX
Un saldo incierto y balances cuestionados
Pese a prometer ahorros por dos billones de dólares, el propio Musk terminó reconociendo que el objetivo se había reducido drásticamente. Según cifras oficiales del DOGE, el ahorro estimado rondaría los 160 mil millones de dólares. Sin embargo, solo el 40 % de ese monto cuenta con respaldo detallado y verificable. La prensa estadounidense ha llegado a advertir que los ahorros reales podrían no superar los 8 millones de dólares, mientras sindicatos y jueces cuestionan el alcance de los recortes, como el desmonte de la USAID sin el aval del Congreso.
A esto se suma el desgaste de la figura de Musk fuera de la Casa Blanca: caídas en las ventas de Tesla, fallos en sus lanzamientos espaciales y la pérdida de importantes contratos internacionales como el firmado con OpenAI en Emiratos Árabes Unidos. Este último movimiento, al parecer, fue el punto de quiebre definitivo entre el empresario y Trump, pues Musk había intentado, sin éxito, que su empresa xAI fuera incluida en el acuerdo. Lea aquí: Ucrania confirma un ataque a gran escala contra Rusia a un día de iniciar las negociaciones
Una relación que no termina del todo
Aunque su salida fue presentada como un acuerdo amistoso, con declaraciones cruzadas de admiración mutua y hasta la entrega simbólica de una llave de oro, la prensa internacional ha registrado tensiones crecientes. Una pelea a gritos con el secretario del Tesoro, el retiro de la candidatura de Jared Isaacman para dirigir la NASA y la revelación de que Musk habría consumido drogas durante la campaña electoral, reflejan un entorno mucho menos armónico de lo que aparentan los discursos oficiales.
“No se va”, sentenció Trump, asegurando que el DOGE sigue siendo “el bebé” de Musk. Por ahora, el empresario ha dicho que dedicará todo su tiempo a sus compañías y que permanecerá como “amigo y asesor” del mandatario. El tiempo dirá si este alejamiento marca el final de su incursión en la política o si, como en otras ocasiones, solo se trata de una pausa estratégica. Siga leyendo: Trump a Macron tras la bofetada viral de Brigitte: “Asegúrate de que la puerta esté cerrada”















