La violencia se agudiza con fugas masivas, incendios y ataques a instituciones del gobierno.

Publicado por: M.P.
El clima de violencia en Nepal continúa en aumento, mientras las autoridades intentan contener una ola de manifestaciones que desde el lunes ha dejado un saldo de 25 personas muertas y cientos de heridos. La crisis política se agrava con la renuncia de varios miembros del Gobierno y el cierre del aeropuerto de Katmandú.
Esposa de ex primer ministro entre las víctimas mortales
Fuentes hospitalarias confirmaron el fallecimiento de Rajyalaxmi Chitrakar, esposa del ex primer ministro Jhalanath Khanal, quien murió en el Hospital de Quemados de Kirtipur tras ser rescatada con heridas graves durante un incendio en su vivienda. La noticia aumentó la tensión entre los manifestantes, que también reportan pérdidas humanas en enfrentamientos directos con la policía.
El Hospital Civil informó la muerte de tres ciudadanos que participaban en las protestas, mientras que las fuerzas de seguridad señalaron que otros dos perdieron la vida en un tiroteo en el barrio de Kalimati. Estas cifras se suman a las 19 víctimas del primer día de disturbios.
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Cárceles atacadas y edificios oficiales incendiados
Las manifestaciones, protagonizadas en gran parte por jóvenes del movimiento Generación Z, derivaron en asaltos a prisiones y edificios oficiales. En Pokhara, más de 900 reclusos escaparon de la cárcel de Kaski después de que manifestantes derribaran las instalaciones. Además, otras prisiones en los distritos de Kailali y Lalitpur fueron incendiadas.
La violencia también alcanzó al corazón político del país. El Parlamento, la Oficina de la Presidencia, el Tribunal Supremo y residencias de ministros fueron atacados con fuego, entre ellas la vivienda privada del recién dimitido K.P. Sharma Oli. Incluso el mayor conglomerado mediático, Kantipur Media Group, sufrió incendios en sus oficinas.

Redes sociales bloqueadas desatan la indignación
El detonante de las protestas fue la decisión del Gobierno de bloquear el acceso a 26 redes sociales, incluyendo Facebook, Instagram y TikTok, medida que los jóvenes calificaron como una amenaza a la libertad de expresión. Esta determinación se sumó al malestar generalizado frente a la corrupción y la desigualdad atribuida a la clase política.
Mientras la situación permanece fuera de control y las calles de Katmandú siguen bajo tensión, la dimisión de Oli y de cinco ministros de su gabinete no logró contener las movilizaciones, que mantienen en vilo a Nepal.
















