miércoles 31 de julio de 2019 - 12:00 AM

¿Cómo será el “Brexit duro” de Johnson?

El nuevo inquilino de Downing Street no cesa en sus intenciones de salir de la Unión Europea “sea como sea”, lanzando sus dardos a Bruselas.

Desde que el 52% de los votantes británicos decidieron abandonar la Unión Europea, UE, en el referéndum de 2016, Reino Unido ha tenido que lidiar con las negociaciones para una salida del bloque y sus consecuencias políticas.

Luego de que Theresa May quedara atrapada en un callejón sin salida en la gestión del Brexit, lo que precipitó su renuncia la semana pasada, Boris Johnson tomó las riendas y ha emprendido el camino del “Brexit duro”, es decir un retiro de la Unión Europea sin acuerdo.

Como se recordará, May no logró que fuera aprobado el acuerdo negociado entre Londres y Bruselas, el cual fue rechazado de manera contundente en tres oportunidades por la Cámara de los Comunes.

Johnson apuesta por un Brexit sin pacto, de tal forma que pueda persuadir a los principales países europeos, Alemania y Francia, a revisar el acuerdo pactado en noviembre pasado por su predecesora May. Pero ya Bruselas ha insistido en que no contempla la posibilidad de renegociar dicho acuerdo.

Así las cosas, el principal desafío para el nuevo premier británico será cumplir con la fecha límite, del 31 de octubre próximo, otorgada por la Comisión Europea, para materializar la salida de los británicos de la UE.

Su ‘divorcio’ sin acuerdo de la UE significaría que el Reino Unido dejará la unión aduanera y el mercado común, su efecto inmediato serán nuevos aranceles, barreras comerciales y controles al movimiento de mercancías y personas. También implicaría salir inmediatamente de la órbita de varias instituciones como la Corte Europea de Justicia y la Europol.

Un Brexit sin consenso, como lo está sugiriendo el actual primer ministro británico, sería el peor escenario, advierte Alexander Emilio Madrigal, politólogo e investigador de la Universidad Nacional de Colombia.

En primer lugar, señala que para la UE implicaría, más allá de las pérdidas en términos del resquebrajamiento del proyecto de la Unión y los efectos económicos que ello conlleva, un ‘divorcio’ en los avances en el esquema de integración y un retroceso en las relaciones bilaterales y en los avances que se han dado para un Brexit más moderado.

En cuanto a las consecuencias para Reino Unido, subraya que tendría posibles efectos en el descontento de la sociedad civil, y especialmente, y a su juicio, resulta más preocupante un reforzamiento de motivos para la búsqueda de procesos independentistas, caso Escocia e Irlanda.

No hay que olvidar que las diferencias en torno al Brexit han tensado las relaciones dentro del Reino Unido. Si bien el país en su conjunto votó a favor de salir de la UE, Escocia e Irlanda del Norte optaron por la permanencia, mientras Gales e Inglaterra se inclinaron por abandonar el bloque.

De hecho, la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, le exigió ya a Johnson una nueva consulta popular sobre la soberanía de Escocia antes de 2021.

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“Si bien Johnson está tratando de lograr esa propuesta y no seguir en la línea de su antecesora May (que aboga por Brexit con pacto), no es la mejor medida tirar al traste los avances para un Brexit que equilibra tanto las expectativas de la ciudadanía como las necesidades de una decisión de salida”, opina.

Para Ildikó Szegedy-Mas-zák, profesora de la Universidad Javeriana, la situación actual genera mucha incertidumbre, ya que el “Brexit duro” tiene un sin fin de consecuencias negativas a nivel político, económico y social tanto del Reino Unido como de la Unión Europea.

Entre las importantes, destaca, que la Unión Europea y el Reino Unido no se han recuperado de la última crisis económica.

“Aunque el Reino Unido es la quinta economía del mundo, pero solo, sin la Unión Europea, va a ser indiscutiblemente más débil; y la Unión también sin el Reino Unido”, dice la experta.

Por otro lado, considera que es un momento de la reorganización de los centros de poder de la globalización, dónde se espera una importante regionalización de las cadenas de producción alrededor de tres centros: Estados Unidos, Europa y China.

En consecuencia, “el Reino Unido se quedará alejado de su órbita regional, mientras la Unión Europea estará más débil sin este mercado potente”, alerta Szegedy-Maszák.

De igual forma, enfatiza que hay graves cuestionamientos de las instituciones democráticas a través del populismo de la derecha y de la izquierda en la Unión Europea y en el Reino Unido.

En ese sentido, recalca que el mal manejo de Brexit desacredita los gobiernos del Reino Unido, de los países miembros de la Unión Europea y de las mismas instituciones de la UE.

“Eso puede resultar en graves crisis de ruptura del Reino Unido (cuestión de Irlanda Norte, Escocia etc); y espacios para ganar para los populistas primordialmente euroescépticos en los otros países de la Unión Europea”, insiste.

Por último, se refiere a que el valor fundamental de la UE es la solidaridad regional con los territorios menos desarrollados de la misma Unión.

Si después de 45 años de matrimonio el Reino Unido se ‘divorcia’ de la Unión Europea sin arreglar sus cuentas, “es un señal fatal de la total falta de solidaridad internacional del Reino Unido”, concluye Szegedy-Maszák.

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Incertidumbre de las empresas
Germán Enrique Nova, vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, explica que la posición de Boris Johnson como abanderado del Brexit en 2016 y ahora con una posición más radical como primer ministro británico donde argumenta que no someterá a las directrices de la UE, podría perjudicar al Reino Unido porque generaría mucha incertidumbre entre las empresas debido a que habrá un flujo comercial con otras reglas de juego, con la posibilidad de aranceles y esto reduce la expectativas de crecimiento y causa desempleo.
Además de que no es la situación ideal, subraya que hay que agregar que Irlanda quiere seguir en la Unión Europea al igual que Escocia, y esta situación puede llevar a que se rompa la unidad del Reino Unido.
“Ellos pueden llamar a un referendo, y eso va generar una situación compleja” con la cual Reino Unido tendrá que lidiar, puntualiza Nova.
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