La Policía de Ecuador confirmó que en el asesinato del candidato presidencial, Fernando Villavicencio, seis colombianos estarían involucrados en el tiroteo de Quito.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El asesinato de Fernando Villavicencio, uno de los ocho candidatos presidenciales en las elecciones extraordinarias convocadas para el 20 de agosto en Ecuador, conmocionó a Latinoamérica y el mundo. En medio de una campaña electoral centrada en la crisis de seguridad en el vecino país, Villavicencio prometió luchar contra las bandas criminales y había denunciado en su momento amenazas de muerte previas.
El Ministerio de Interior, Juan Zapata, identificó a los sospechosos del asesinato como Andrés M., José L., Adey G., Camilo R., Jules C. y John R. Estos individuos, presuntamente sicarios, participaron en el homicidio de Villavicencio. Además, otro sospechoso colombiano, herido durante un tiroteo con el personal de seguridad y fallecido en una ambulancia, también fue confirmado.
Las autoridades ecuatorianas no han confirmado si alguna banda de crimen organizado en el país está detrás del atentado. El asesinato dejó al menos nueve heridos, incluyendo a tres agentes de policía, pero aún no se esclarece si las bandas criminales están relacionadas con el aumento de asesinatos y masacres en los últimos dos años en manos de sicarios y grupos armados.
Colombia espera la información oficial sobre este asesinato. Hombres de nacionalidad colombiana han estado involucrados en situaciones similares en otros países, como el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse a manos de mercenarios colombianos.
El auge del crimen organizado se incrementó en la zona costera de Ecuador, donde utilizan los puertos para el tráfico de cocaína hacia Europa y Norteamérica. Esto se relaciona con el aumento de la violencia en el país, que Fernando Villavicencio planeaba enfrentar de manera frontal en su posible llegada a la Presidencia.
El presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, disolvió la Asamblea Nacional a través de la "muerte cruzada", un mecanismo constitucional, lo que llevó a la convocatoria de las elecciones extraordinarias del 20 de agosto.















