viernes 29 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Tres años después

¿Qué ha cambiado en Cuba a tres años de la muerte de su indiscutible líder revolucionario? La isla ha experimentado una transición, pero sin mayores perspectivas de cambio.
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Con una presencia aún viva y la vigencia de un legado, Cuba recuerda la pérdida, hace tres años, de su ‘Comandante’, Fidel Castro.

Su muerte a los 90 años de edad, el 25 de noviembre de 2016, marcó el fin de la revolución cubana que él lideró desde 1956 y subordinó, a partir de 2006 desde la sombra a su hermano Raúl, hasta el final de sus días.

Después del largo mandato de los hermanos Castro, que sobrevivió al colapso de la Unión Soviética, en abril de 2018 la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba eligió a Miguel Díaz-Canel como el primer presidente de la isla.

Una transición que ha estado marcada por una reducción de la retórica revolucionaria y un cambio en el modo de gobernanza de Díaz-Canel con reformas a la Constitución y apertura a los mercados y a la inversión extranjera sin renunciar al socialismo.

Sin embargo, aún persiste una fuerte tensión política con Estados Unidos, su ‘enemigo histórico’, tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

El gobierno de Díaz-Canel enfrenta un período hostil en las relaciones con Washington, que incluso ha endurecido las sanciones en contra de la isla. Esto, a pesar de que en 2016 bajo el mandato de Raúl Castro, La Habana logró restablecer relaciones diplomáticas con EE.UU., auspiciado por el entonces presidente Barack Obama.

Si bien se pensaba que la muerte de Fidel Castro podría acelerar la apertura política, democrática y económica de la isla, el proceso hacia la transformación de Cuba ha sido lento, tímido e incluso poco relevante.

Según Abraham Jiménez Enoa, director de la revista independiente cubana El Estornudo, con la salida de Fidel Castro en 2006 de la escena política, el país cambió.

“Sin dejar de ser un estado totalitario, Cuba cambió su rostro gracias a un paquete de reformas socioeconómicas que implementó Raúl Castro”, recuerda.

Desde entonces, señala el periodista cubano, la isla es otra: creció el sector privado y el turismo y los cubanos pudieron por fin viajar al extranjero y comprar, en territorio nacional, casas y carros.

No obstante, Jiménez Enoa advierte que en la isla se siguen violando los derechos más fundamentales como libertad de asociación, de prensa y expresión.

Desde su punto de vista, con la llegada de Trump, Cuba volvió a los tiempos de la Guerra Fría y el futuro sigue siendo una incertidumbre. “Aquel porvenir que los cubanos olieron con Obama en la Casa Oval se esfumó. En paralelo, mucho de los aliados latinoamericanos están cayendo”, dice refiriéndose a Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Trump asfixia

A juicio de Ricardo Abello, profesor de Derecho Internacional de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, las cosas sí estaban dadas para que hubiera una mayor apertura en la isla tras el fallecimiento del ícono líder de la Revolución Cubana.

Algo, que en su opinión, depende estrictamente de esa relación de Cuba y EE.UU.

Sin embargo, aclara que la Presidencia de Trump ha modificado el panorama político en las relaciones bilaterales

De hecho, Abello explica que hay un mayor interés del presidente Trump por lo que sucede en Corea del Norte y no en Cuba, y argumenta en ese sentido que “en esto han jugado un rol importante los cubanos que viven en la Florida para frenar esa reapertura y que cese el embargo contra la isla”.

Por su parte, Cristian Rojas, director del Programa de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, considera que después de la muerte de Fidel Castro no ha habido cambios sustanciales en la isla, salvo algunas reformas económicas y cierta apertura hacia inversionistas extranjeros y otras posibilidades que tratan de oxigenar al país.

Ya no tiene el respaldo de la extinta Unión Soviética ni de Venezuela, que se identifiquen ideológicamente con el gobierno revolucionario, asegura el experto consultado.

“Ha tenido que coquetear con el capitalismo pero ha sido de todas formas tímido”, añade Rojas, quien insiste que si en términos económicos los avances no han sido relevantes, muchos menos lo han sido en términos políticos.

En definitiva, reitera que no habido ningún cambio ni democratización: “mucho maquillaje en algunos anuncios pero nada de fondo”.

Es más, Rojas afirma que la razón por la cual Díaz-Canel es presidente de Cuba es porque “no tiene un liderazgo fuerte, ni tampoco es un personaje de talla histórica para llevar a Cuba a la transformación, entonces es una figura que puede controlar el Partido (Comunista Cubano), como ocurren en todos los regímenes socialistas autoritarios”.

Para el periodista Jiménez Enoa, no se sabe que será de Cuba en el futuro, pero no cabe lugar a dudas que su aislamiento político y económico generará un cambio inevitable. “No hay manera que este sistema se mantenga en pie, se caerá solo por su propio peso”. concluye.

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