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Viernes 25 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

La iguana herida

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El caso de Ecopetrol, en medio de la profunda crisis que está padeciendo, bien vale la pena colocarlo dentro de la lista de las tragedias anunciadas.

La primera empresa del país, la que más producía utilidades, la que explora, extrae y refina el petróleo; la que participa de múltiples procesos de transformación energética, en donde también está el gas incorporado, la hemos visto caer en picada año tras año, con las enormes consecuencias para las finanzas públicas, tal como lo habían estado anunciando con persistencia y determinación los más calificados expertos.

Si tomamos la cifra de los $33 billones de utilidades experimentada en el 2022 y la caída de los rendimientos a través de los tres años siguientes, encontramos que los resultados fueron de $19 billones en el 2023; $14 billones en el 2024 y $9 billones en el 2025, lo que nos indica que, al no poder sostener el índice de utilidad, la compañía perdió $57 billones, una cifra que hubiera servido para no tramitar ninguna reforma tributaria y para apalancar buena parte de los proyectos de desarrollo del Gobierno.

Faltará mucho tiempo para poder recuperar el ritmo de 2022, lo que nos indica que lo que se va a dejar de percibir todavía está por contabilizar, todo por un manejo errático que impidió una acción efectiva y transparente en todo lo que significa las líneas de acción de la empresa.

A todo esto se suma el alto grado de corrupción al interior de la institución, en donde la auditoría contratada ya ha evidenciado más de 30 hallazgos, encontrando malos manejos con millonarios costos de por medio. Y podemos agregar un gobierno corporativo que fue desbaratado en lo que había sido su estructura de dirección, pues lo que vimos fue a un cuadro directivo que incluía la junta de la empresa, que no tenía la autonomía para fijar las normas de dirección, pues la alta injerencia de los estamentos del Gobierno impidió que la lógica empresarial se impusiera, para fijar políticas eficientes y para ejercer una vigilancia que evitara el desastre.

Ecopetrol tiene que ser una empresa con manejo absolutamente empresarial, en donde a su junta directiva vayan los mejores talentos del sector, pues se trata de orientar a la empresa más grande del país, la que le genera más recursos al Gobierno y la que tiene que producir unos dividendos decentes para todos aquellos particulares que colocaron sus ahorros comprando acciones, con la esperanza de obtener una utilidad justa.

Por otro lado, es importante tener en cuenta a las regiones, tanto las productoras como las que tienen la refinación. En otras épocas, el presidente de Ecopetrol siempre era santandereano y en su junta directiva existían hasta tres representantes de la región al mismo tiempo.

La meta del millón de barriles diarios está demasiado lejos, pues la errática política de dirección la estancó en 700.000. Que se respete la técnica y el manejo empresarial con todas sus características, o esa iguana se nos muere.

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