Para quienes en los últimos 50 años hemos estado vinculados al desarrollo de nuestra región, como administradores públicos o empresarios, era normal observar, coadyuvar o liderar la ejecución de lo que hoy denominaríamos macroproyectos de desarrollo regional. Basta con recordar a las nuevas generaciones que acá hicimos el Plan General de Control de la Erosión (US $200 millones de hoy), que evitó la destrucción de la meseta; el Proyecto Suratá (US $150 millones de hoy), que ha garantizado agua desde 1975; el Plan Vial Metropolitano (US $100 millones de hoy), que construyó los intercambiadores El Bueno y El Palenque, la doble calzada entre esos dos intercambiadores, la paralela Provenza – El Bosque y el actual anillo vial, entre otras varias obras viales. Estos macroproyectos, que hoy costarían billones, se ejecutaron con ingeniería y gerentes locales, con nuestros recursos técnicos. Créditos internacionales (BID) y cofinanciación nacional. Estos fueron concebidos y desarrollados de manera competente, con gente nuestra.
Ese pasado exitoso conviene traerlo a cuento cuando examinamos el calvario que hoy se vive con el Anillo Vial Externo Metropolitano – AVEM. Contrasta la “oscuridad” con que este se contrató con la transparencia y rigor con que se contrataron y administraron los proyectos mencionados. Sin vergüenza alguna, contratar la construcción del AVEM sin diseños, sin licencias, sin gestión predial y una interventoría cedida sin justificación alguna, con empresas que no conoce nadie en Santander, genera total desconfianza.
Si adicionalmente vemos que el presupuesto de la doble calzada, elaborado por el contratista, pasó de 1 billón a casi 3, de un año para otro. Y que las tierras avaluadas por la Sociedad Colombiana de Arquitectos a $100 mil / metro cuadrado pasaron a $350 mil, según los gestores prediales del contratista, no solo es un vulgar abuso, sino que matan el proyecto. Para un constructor de carreteras, 30 kilómetros de DC en zona rural, semiplana, en 3 billones, también es un abuso.
Para completar, los alcaldes de Girón y Piedecuesta, por politiquear y tratar de favorecer quién sabe a quién, se oponen al proyecto, negándose a entregar la información necesaria para avanzar en el estudio de factibilidad para cofinanciar el proyecto por valorización. Otros opositores piden que le pasen el balón a ADEL y otros que les repaguen la tierra, pero sin valorización.
El estudio de prefactibilidad elaborado por la UIS dice que el proyecto es viable por valorización. Solicita la información indispensable y recomienda una veeduría profesional para racionalizar y controlar la compra de tierras y la ejecución de la obra.
Señor Gobernador, sus esfuerzos son loables, pero ¿serán suficientes? Por último, pregunto: ¿Será que el AVEM nos queda grande? ¿Qué está pasando con el empuje de los santandereanos?… QUEDAMOS EXPECTANTES.












