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Martes 29 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Bucaramanga: Legaliza su desorden

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Parece ser la real intención del proyecto de acuerdo 047 de 2026 que el Concejo de la ciudad convirtió en acuerdo municipal el pasado viernes 25 de septiembre. Las denominadas zonas de estacionamiento regulado transitorio en vías públicas, conocidas como “Zert”, ya son una realidad en la Bonita y desde ya la ciudad y sus habitantes viven una nueva conversación en torno a lo que en últimas se acostumbra a denominar: legalizar lo ilegal, en este caso, legalizar el desorden, la invasión de las vías públicas con vehículos mal estacionados; que es el reconocimiento institucional de la incapacidad para funcionar, para atender el problema de la autoridad y el orden: dos principios básicos en la administración pública, cuando de limpiar las calles se trata.

El mensaje es claro: vayámonos acostumbrando a la contaminación visual vehicular. Unos nuevos vecinos de calle, como el árbol, el semáforo o la cesta de basura: esa era la fácil; si no me dejan jugar, me llevo el balón, invadan, pero me pagan.

Estos inamovibles mensajes, algunos lo llaman planeación, organización urbana y hasta se atreven a defender la figura como un propósito oficial que busca ponerse a tono con otras latitudes. Todos sabemos que es el resultado de permitir el crecimiento del problema, para luego vivir del mismo. Como la invasión de predios rurales y la titulación subsiguiente.

Nos pusimos en la tarea de buscar los perfiles académicos de los concejales que en últimas acompañaron esta propuesta de la Alcaldía municipal y, por ningún lado, encontramos esa relación con el contenido del texto del proyecto de acuerdo. ¿Cómo hicieron entonces? Nada hay más peligroso en una sociedad que un ignorante oculto, haciendo de las suyas bajo el amparo de una dignidad democrática. Sería bueno, como en el VAR del fútbol colombiano, conocer los audios; bueno, en este caso, todo el viaje del proyecto desde su radicación hasta convertirse en acuerdo municipal. Los videos de esas discusiones en comisión y en plenaria es necesario que se hagan públicos; en últimas, sus efectos deambularán por la Bonita muy tiesos y muy majos.

Estimado lector: como si fuera poco, al lado de la legalización del desorden, vendrán inevitablemente las dificultades de los empresarios de los parqueaderos públicos, quienes por décadas le han apostado al propósito de limpiar la ciudad de vehículos mal parqueados en la vía pública, invirtiendo sus recursos y generando empleo. La idea era tener el apoyo de la Alcaldía de Bucaramanga sancionando al infractor, multando al ilegal.

Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.

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