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Miércoles 07 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Cuando la violencia toca la puerta

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El caso de la Universidad de Cornell ha vuelto a poner frente a nosotros una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando una mujer denuncia una agresión y las instituciones que deberían protegerla no responden adecuadamente? El debate no pertenece únicamente a Estados Unidos. Colombia tiene sus propias cifras, y son difíciles de ignorar.

Entre enero y julio de 2026, en Colombia se registraron 57.860 casos de violencia intrafamiliar contra mujeres. De ellos, 48.032 correspondieron a mujeres mayores de 18 años y 7.439 a niñas y adolescentes. En el mismo periodo se reportaron 89 feminicidios y 74 tentativas de feminicidio. Además, hubo 16.451 delitos sexuales, de los cuales 12.457 tuvieron como víctimas a niñas y adolescentes.

Estas cifras no son solamente estadísticas. Representan mujeres que tuvieron miedo dentro de su propia casa, niñas que fueron vulneradas y familias que tuvieron que enfrentar situaciones que muchas veces comenzaron mucho antes de llegar a una denuncia.

En Bogotá, la situación tampoco permite indiferencia. Durante el primer semestre de 2026, el 65,2 % de las presuntas víctimas de violencia intrafamiliar y de género fueron mujeres. Entre las víctimas adultas, la proporción fue todavía más preocupante: el 83,7 % eran mujeres. Es decir, aproximadamente cinco mujeres por cada hombre adulto víctima.

Y hay otro dato que debería hacernos pensar: mientras entre enero y mayo de 2026 los feminicidios en Bogotá disminuyeron 30 %, las valoraciones de riesgo de feminicidio aumentaron cerca de 64 %, pasando de 960 a 1.574. De estas mujeres, 688 fueron clasificadas en riesgo extremo.

Entonces, ¿estamos realmente previniendo la violencia o simplemente reaccionando cuando ya ocurrió?

El caso Cornell nos recuerda que una institución no solo debe recibir una denuncia: debe escuchar, proteger, investigar y actuar. Colombia necesita hacer lo mismo. Porque detrás de cada cifra hay una historia y, muchas veces, una señal de alerta que alguien pudo haber escuchado antes.

La violencia contra las mujeres no comienza con un feminicidio. Muchas veces comienza con el control, la humillación, la amenaza o el silencio, y prevenirla significa aprender a reconocer esas señales antes de que sea demasiado tarde.

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