Después de dos meses del gobierno de ADLE… mis sinceras reflexiones:
Lo malo: el terrible daño causado por los “egos” que se crecen y las personas que no aprenden a controlarlos o manejarlos. En mi criterio, son comprensibles, pero deterioran un gobierno al que, con urgencia, requerimos que “le vaya muy bien”. Algunos cercanos a ADLE, con intereses particulares y egoístas, encaminados a posicionarse mejor en los eventos electorales regionales, sin mayor conocimiento político, actividad a la que llegaron tarde, sin analizar y, menos, aplicar lo que con sabiduría decía Álvaro Gómez Hurtado: “Ponernos de acuerdo en lo fundamental”, se han dedicado equivocadamente a atacar al partido mayoritario de la derecha, al C. D., entorpeciendo la construcción de una mayoría y contribuyendo a dificultar la construcción de una masa capaz de sacar en el Congreso las leyes que el país necesita, sin perjudicar el excelente trabajo que adelanta el vicepresidente. Son inconvenientes para ADLE los vetos e intervenciones con los gremios. Deben ser mutuos los esfuerzos que se pueden coordinar para tener importantes logros para Colombia; las aspiraciones gremiales son válidas y democráticas. No podemos olvidar ni ignorar que el poder y el ego generan soberbia. Quienes tuvimos poder sabemos que la soberbia trae consecuencias negativas y nada bueno al final.
Lo feo: caminar entre los cadáveres y salir con pistola al cinto, en el criterio de unos, es feo, aunque percibo que ha gustado mucho la interpretación de que retornó la autoridad, incluyéndome. Feo también puede ser designar en cargos importantes a amigos muy correctos, pero con bajo conocimiento del tema que enfrentarán.
Lo bueno: son muchas las decisiones que ADLE ha tomado. Entre otras, enfatizó el carácter del gabinete ministerial y destaco al ministro de Defensa, a la ministra de Minas, al ministro de Hacienda, al de Vivienda, al de Agricultura, al de Ambiente y al de Transporte. En general, es un gabinete competente, idóneo y transparente. Muy buena su lucha frontal, valiente, sistemática y constante contra los grupos delincuenciales narcoterroristas, las extradiciones y la reubicación de presos que, dentro de la paz total, crecían y hacían lo que les venía en gana. Otra muy buena: su intervención ante el terremoto, su presencia y apoyo a las regiones afectadas. Es buena la nueva junta de Ecopetrol, la decisión de hacer fracking y, en su lucha contra la corrupción, debemos destacar la investigación a fondo de cómo la Alcocer, la bailarina, intervenía en la adjudicación de contratos, la investigación a fondo del estado de las finanzas públicas y el haber retirado el mentiroso presupuesto presentado por el anterior gobierno al Congreso. Algo muy bueno: su gran capacidad de trabajo. ADLE no para.
Queridos lectores… confío, EXPECTANTE, en que este gobierno nos traerá buenas nuevas para todos y, en especial, para Santander.










