El gran capital renunció a la democracia que agoniza en medio de sucesivas farsas electorales que ponen al mando a personajes obsecuentes con talante autoritario e incluso con pasados de corrupción.
La democracia liberal con su fundamento en la ciudadanía, en la soberanía popular, con su separación y equilibrio de poderes, con la libertad de expresión , de movilización, etcétera, ya no es funcional a los intereses de la economía de occidente que ha advertido que la alternancia de poder dificulta la toma de decisiones de largo plazo, y que el surgimiento de un oriente manufacturero y tecnológico se ha hecho insuperable en una libre competencia, por lo cual el poder hegemónico en el pasado defensor del libre comercio y de la democracia, se ha visto obligado a mostrar su talante intrusionista, ofensivo, promotor de guerras y conflictos permanentes, en busca del control político, económico y religioso del continente americano y de Europa, mediante chantajes económicos y financiando campañas negativas a sus adversarios ideológicos, y campañas positivas por quienes defiendan sus intereses, además de los aportes directos a sus campañas electorales.
Los comunistas chinos, interesados en vender su inmensa producción, promueven la paz para lograrlo, en tanto que un occidente desindustrializado, necesita de la guerra permanente para frenar el creciente poder de oriente. La Paz y el libre mercado, bases del crecimiento económico y el progreso de las naciones, se enfrentan a las guerras que sirven a los intereses financieros y corporativos que prevalecen en occidente, por encima de la salud, la educación, la vivienda, la comida y las pensiones de la población. A los países de la Unión Europea se les exige aumentar a 5% del PIB su aporte a defensa (léase guerra) en detrimento de la inversión social; a nuestros países latinoamericanos, vía deuda externa y acuerdos reservados “contra el narcoterrorismo”, nos someterán a lo mismo. La fórmula es bien conocida desde Kissinger, si no tienes un enemigo externo o interno, hay que crearlo, y si lo tienes, hay que exagerar su peligrosidad. Democracia y guerras no son compatibles.
Consultando a Chat GPT encuentro algunos ejemplos en el caso estadounidense, de cómo se pierde la representación real de los electores. Es mediante la financiación de campañas anti y pro, según los candidatos vayan o no, a defender la agenda del proyecto sionista del gran Israel en la política exterior de los Estados Unidos, sin que importe la defensa de los intereses de sus electores. Jessica Cisneros, Andy Levin, Summer Lee, Jamaal Bowman, Cori Bush han sido afectados por campañas (redes) en contra, financiadas con varias decenas de millones de dólares, en contrario, Haley Stevens, George Latimer, Wesley Bell, Henry Cuellar, han sido favorecidos con aportes directos y con millonarias campañas a su favor. En las elecciones colombianas hemos sido testigos de campañas sucias y de campañas a favor financiadas con millones de dólares que, por supuesto no hacen parte de los gastos de campaña, pero que desinforman y manipulan a elector, todo inmerso en un proyecto autoritario que acaba con las soberanías. ¿Conocemos acaso quienes financian las campañas denigratorias y las que favorecen a los candidatos colombianos? ¿Qué tanto usted les cree a unas y a otras?












