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Editorial
Sábado 10 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Otra obra rodeada por la incertidumbre

Publicado por: Editorial

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Especialmente a los residentes del occidente de la ciudad les preocupa el hecho de que el intercambiador de la carrera 9 con calle 45 termine, como su vecino, el Viaducto de la Novena, convertido en una larga e incierta promesa, ya que, por ahora, tiene sus documentos técnicos revisados, pero el empréstito con el que se pagaría quedó bajo medidas cautelares desde agosto.

Y eso no es todo. La Sociedad Santandereana de Ingenieros ha hecho varias observaciones técnicas a la propuesta, pero, ante el rechazo que produjo en sectores oficiales, tuvo que aclarar públicamente que su participación se limita a los espacios técnicos convocados por la administración municipal, que no actúa como contratista, consultora, diseñadora ni interventora, y que no participa en las decisiones técnicas, administrativas ni financieras, e hizo énfasis en que el punto central de su insistencia es que la intersección debe entenderse como parte integral de la Troncal Norte Sur y no como una intervención aislada.

Estas observaciones son técnicamente razonables, pues para todos es claro que un intercambiador que no se articula con la red vial poco logrará contra la congestión. La Alcaldía asegura que tomó en cuenta las recomendaciones de ajustar parámetros técnicos y mejorar los diseños de la Troncal Norte Sur, una actitud que debería ser la normal frente a una instancia consultiva, no las versiones que intentan responsabilizarla con la parálisis. Pero lo más inquietante de esta polémica es que el intercambiador de la 45 parece repetir la historia de las obras viales que se estancan, mientras el tráfico avanza a toda velocidad.

Eso ocurrió por décadas con el viaducto de la Novena, que empezó 17 años después de anunciarse y, en lugar de 18 meses de construcción, demandó 53 hasta entregarse en abril de 2015. El proyecto de El Mesón de los Búcaros estuvo detenido tres años por un conflicto de predios con la Escuela Normal. La ampliación entre La Virgen y La Cemento en 2026 cumple 20 años de esperas y retrasos, sin que haya siquiera comenzado. El Anillo Vial Externo Metropolitano es una obra esperada por más de 30 años, que aún no despega.

Los nombres cambian, pero la historia es la misma: se planea, se anuncia, se aplaza, se archiva, se vuelve a discutir y, finalmente, se avanza a medias o se posterga otro tanto, de manera que las obras, cuando se concluyen, ya no son la solución que se esperaba, porque una vía diseñada para el flujo vehicular de dos décadas atrás nace incapaz de absorber el flujo presente y así, además del dinero público, se desperdicia el tiempo en las congestiones de tráfico, además del que esperan las comunidades por un proyecto incierto, o el que se congela junto con predios y oportunidades comerciales.

Volviendo al intercambiador de la 45, la diferencia entre el gremio de ingenieros y el municipio no debería ser noticia en un sistema eficiente de planificación. El choque de opiniones técnicas es un componente sano y necesario en la democracia, donde distintas entidades formulan juicios profesionales según sus competencias, y de esa discusión surge una decisión mejor. El problema no es que exista desacuerdo, sino que este no ocurra en un entorno decisorio maduro. El empréstito está congelado, los recursos no llegan y la opción oficial queda atada al fallo judicial.

Publicado por: Editorial

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