Roy Barreras, médico y precandidato presidencial, habló con Vanguardia sobre sus cambios de partido, su relación con Gustavo Petro y su visión para unir al país más allá de la polarización.

Publicado por: Redacción Política
En su paso por el pódcast EnOff, dirigido por Melissa García, directora de Vanguardia, Roy Barreras volvió a demostrar que la política, para él, es tanto una vocación como un recorrido incierto pero persistente.
Médico, escritor, exembajador, exsenador y ahora precandidato presidencial, Barreras se sentó a conversar con el mismo tono de quien toma el pulso a un paciente conocido. Uno que, como Colombia, tiene dolencias crónicas, fracturas agudas y una necesidad urgente de atención experta.
Consultado por su tránsito entre partidos, del Nuevo Liberalismo a Cambio Radical, luego al Partido de la U, y más recientemente al Pacto Histórico, Barreras defendió su coherencia con una metáfora: “Si el bus en el que vas se para o cambia de destino, hay que cambiar de bus. Lo importante es llegar a Bogotá”. El vehículo, es decir, el partido, es circunstancial.
A propósito de su relación con el presidente Gustavo Petro, el precandidato reconoció su participación directa en el inicio del actual gobierno: lo posesionó en la Plaza de Bolívar, fue clave en la construcción de la coalición inicial y compartió con Petro la convicción de que era necesario “darle voz a los olvidados”. Sin embargo, aseguró que ese gobierno para todos no se consolidó. La polarización, el divorcio con los alcaldes y la ruptura entre ramas del poder público, dijo, impidieron que el cambio social llegara con la estabilidad prometida.
Hoy, afirma Barreras, Colombia necesita experiencia, firmeza y unidad. Insiste en que los grupos armados actuales no son actores políticos sino estructuras criminales, y por eso no caben acuerdos de paz sino estrategias de sometimiento con autoridad y garantías. “No se puede gobernar desde los extremos”, remata, citando a una panadera que lo inspiró: “El rodillo se sostiene con las dos manos. Se gobierna desde el centro”.
En su campaña, que aún no ha lanzado formalmente, se presenta como un cirujano listo para operar a un paciente politraumatizado. Apela a su historia personal, de hijo de madre soltera, panadero, taxista, médico, sobreviviente de cáncer. Y cree que esa experiencia lo hace comprender las heridas del país, tanto como su hoja de vida política lo prepara para sanarlas. “Sé apagar incendios”, dijo. Y por eso, insiste, sigue en pie.
















