Más de 60 representantes de acueductos comunitarios se reunieron en San Gil para pedir apoyo técnico e institucional que permita garantizar agua segura en las zonas rurales de Santander.

Publicado por: Jorge Rios
Garantizar que el agua llegue con calidad, en cantidad suficiente y de manera continua a las comunidades rurales sigue siendo uno de los principales desafíos para los acueductos comunitarios de Santander.
A las limitaciones económicas y técnicas que enfrentan estas organizaciones se suma la preocupación por los efectos de las condiciones tipo El Niño, que podrían comprometer la disponibilidad del recurso hídrico durante los próximos meses, especialmente en zonas con antecedentes de sequía.
Esta fue una de las principales conclusiones del encuentro regional de acueductos comunitarios ‘Agua para la Vida’, realizado el lunes 6 de julio de 2026, en el auditorio de la Corporación Autónoma Regional de Santander, CAS, en San Gil. En la jornada participaron líderes comunitarios, representantes institucionales y organizaciones sociales vinculadas a la gestión comunitaria del agua.
Durante el encuentro, más de 60 representantes de acueductos rurales analizaron las principales problemáticas que enfrentan para prestar el servicio y plantearon la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre las comunidades, las administraciones municipales, la Gobernación de Santander y las autoridades ambientales.
Frank Vargas Tangua, biólogo y asesor de la Subdirección de Planeación de la CAS, explicó que uno de los objetivos del espacio fue escuchar directamente a quienes administran los acueductos comunitarios y conocer las dificultades que afrontan para cumplir con las normas que regulan la calidad del agua para consumo humano.
El funcionario señaló que muchas de estas organizaciones carecen de recursos, equipos y acompañamiento técnico para cumplir con los parámetros exigidos por la normatividad nacional, situación que hace necesario fortalecer la articulación institucional para garantizar agua segura en las zonas rurales.
Otro de los temas centrales fue la preparación frente a las condiciones climáticas asociadas a El Niño. Vargas advirtió que las proyecciones obligan a fortalecer la gestión del riesgo, el uso responsable del agua y la protección de las fuentes abastecedoras, especialmente en municipios con antecedentes de sequía como Barichara, Villanueva, Aratoca, Hato y sectores del cañón del Chicamocha.
Las dificultades de los acueductos rurales
Los representantes de los acueductos comunitarios aprovecharon la jornada para exponer las dificultades que enfrentan en sus territorios.
Publicidad

Jairo Ruiz Díaz, representante del acueducto Acolaguna, de Charalá, manifestó que todavía existen sistemas de abastecimiento rural que no cuentan con procesos adecuados de potabilización, pese a que la normativa establece estándares para garantizar agua apta para el consumo humano.
Según explicó, desde hace varios años las comunidades han solicitado mayor acompañamiento institucional para revisar las condiciones de los acueductos rurales y realizar análisis periódicos sobre la calidad del agua, una labor que consideran indispensable para mejorar el servicio y reducir riesgos para la salud de las familias campesinas.
Un encuentro considerado histórico
Para los organizadores, la jornada marcó un avance importante en el fortalecimiento del trabajo comunitario alrededor del recurso hídrico.

Jorge Enrique Muñoz Useda, vocero de la Pastoral Social de San Gil, Sepas, recordó que durante una década la organización ha acompañado procesos de capacitación, fortalecimiento y formalización de acueductos comunitarios, por lo que calificó este encuentro como un hecho histórico para las comunidades rurales del departamento.
De acuerdo con Muñoz Useda, la Red Regional de Acueductos Comunitarios Agua para la Vida reúne a cientos de organizaciones comunitarias que trabajan en la protección de nacimientos, quebradas, aljibes y demás fuentes abastecedoras, de las que dependen miles de personas en diferentes municipios del sur de Santander.
Los participantes coincidieron en que el principal reto será mantener el trabajo articulado para enfrentar los efectos del cambio climático, fortalecer la gestión comunitaria del agua y garantizar que las familias rurales continúen contando con un recurso esencial para su bienestar, su salud y su permanencia en el territorio.
















