Expertos de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, UBPD, cumplieron con esta labor humanitaria. En el sur de Bolívar; y en Barrancabermeja, Puerto Wilches y Sabana de Torres se tiene el registro de 2.774 desaparecidos.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Carolina*, compañera de Abel, un hombre que fue combatiente de un grupo armado que hacía presencia en el sur de Bolívar desde principios de los años ochenta y quien murió en octubre de 1988 en medio de enfrentamientos con la Fuerza Pública en Cantagallo, acompañó la intervención del cementerio de esa localidad, por parte del equipo Forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.
35 años después de la desesperación de su compañero, en medio de un nerviosismo indescriptible y bajo la sombra de uno de los árboles del camposanto, la mujer esperaba pacientemente y seguía de cerca cada movimiento de los especialistas que excavaron una de las tumbas en las que permanecía el cadáver de una persona sin identificar y la cual, se presume corresponde al de su esposo fallecido.
“¿Por qué buscar? Buscar para sentir un descanso en la familia, porque hay muchas familias en zozobra que no saben dónde están sus seres queridos. Saber, aunque sea dónde están, siquiera los huesos, esperamos que todo salga bien para estar tranquila y darle digna sepultura”, dijo la mujer.
Su búsqueda ha sido impulsada también por los deseos que tiene su hijo de saber de la muerte de su padre, a quien no logró conocer. “Él preguntó a muchas personas ¿dónde está su padre? Le daban razón de que el papá se encontraba enterrado en una fosa con otra persona, pero que no sabían dónde estaba ubicada, ya lo sabemos y esperamos que así como nosotros encontramos al padre de mi hijo que no lo conoció, muchas personas que pasen por lo mismo encuentren ese descanso”.
Hoy la mujer y su hijo esperan que todo el proceso avance y que producto del mismo logren tener los restos de su ser querido, darle cristiana sepultura y hacer el duelo que ha sido imposible en tantos años. “No lo conocí. Él desapareció y yo aún no había nacido. Llevamos años sin saber dónde él estaba y lo único que he querido es darle cristiana sepultura”, dijo el hijo de Abel.
Ésta búsqueda se da en el marco del Plan Regional Barranca Región para esclarecer la verdad sobre lo sucedido en el marco del conflicto armado. “En Cantagallo logramos recuperar dos cuerpos de personas que pueden pertenecer a personas desaparecidas en el marco de la investigación que sustenta este plan”, dijo Luz Marina Monzón Cifuentes, directora de la UBPD.
Según la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos - CREDHOS-, organización que acompaña el caso, la desaparición de Abel se dio en medio de la expansión territorial de grupos armados ilegales, la aparición del paramilitarismo y la respuesta militar del Estado desde principios de los años ochenta en los municipios del Magdalena Medio.
Búsqueda en la región
“Hemos venido desarrollando, la búsqueda de las personas desaparecidas en los territorios, con las familias, organizaciones y en coordinación con las instituciones que están presentes en el territorio. Hemos venido adelantando acciones humanitarias de búsqueda sustentadas en investigaciones humanitarias y extrajudiciales”, indicó la Directora de la UBPD.
Dentro de los avances de la búsqueda de personas desaparecidas en el Magdalena Medio, también se destaca que hasta el momento se han realizado 103 tomas de muestra, de familiares que buscan a sus seres queridos con domicilio, de esas, 25 se realizaron en el contexto de la acción humanitaria de recuperación de Abel. Adicionalmente, la entidad contribuyó para que la Fiscalía realizara una entrega digna de una de las víctimas de la masacre del 16 de Mayo de 1998 en Barrancabermeja.

















