Aunque la comunidad se reunió para intentar salvar algunos animales con baldes y canastillas en medio de la noche, con el agua a temperaturas de cero grados aproximadamente, los esfuerzos fueron casi en vano, pues ya el daño estaba hecho.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
Para los productores de trucha de Coromoro, la celebración de la noche de Navidad no fue dulce y mucho menos buena. Mientras en sus casas se preparaban para entregar regalos y celebrar en familia con tamales, buñuelos, natillas y otros manjares propios de las festividades, la fuerza del agua los dejaba sin sus unidades productivas.
Los relatos indican que sobre las 8:00 de la noche del 24 de diciembre un habitante de la vereda Ture alertaba sobre una creciente del río que lleva su mismo nombre. Horas después, el agua, los árboles, la tierra y todo el material arrastrados por la fuerza de la naturaleza ya se habían hecho sentir y los destrozos estaban a la vista.
Tres productores de trucha perdieron todo su capital del trabajo y uno más se quedó sin la infraestructura de energía que había construido para mantener el criadero.
Aunque la comunidad se reunió para intentar salvar algunos animales con baldes y canastillas, en medio de la noche y con el agua a temperaturas de casi cero grados, los esfuerzos fueron casi en vano, ya que el daño provocado por la crecida del río ya estaba hecho.
Sin un reporte oficial de las autoridades que ayer estaban en el lugar realizando una inspección, se estima que son cerca de 500.000 animales los que se perdieron por la fuerza del agua, la falta de oxígeno o en medio el fango.
Cada productor ahora necesita por lo menos de seis meses para volver a tener producción a la venta y años para recuperar la inversión, que por ahora no es posible cuantificar.
Iván Sanabria, médico veterinario de Cincelada, corregimiento de Coromoro y zona a la que pertenece la vereda, explicó que se presentaron varios fenómenos en esta creciente.
Por ejemplo, el agua llevaba material que tapó las bocatomas que alimentan de agua los tanques. Además, las truchas son animales muy delicados que requieren el flujo constante de agua para el recambio de oxígeno. Sin este proceso, en cuestión minutos empiezan a morir. En otros casos, la fuerza de la corriente del río se metió hasta los criaderos y arrasó con todo.
Publicidad
José Agustín Sanabria, uno de los productores afectados, dijo que esta es la primera vez que pierden todo, al menos en la última década.
Productores de trucha de Coromoro solicitan ayuda
Salir de esta crisis no será fácil. Así lo entienden los productores, que hoy piden apoyo de la administración municipal y el gobierno departamental, teniendo en cuenta que se está afectando un renglón productivo que genera empleos directos e indirectos muy importantes para el sustento de muchas familias de la región.
Un paso importante para ellos sería que el municipio realizará la declaratoria de emergencia o calamidad pública. Esto les permitiría solicitar auxilios de forma oficial y tener el sustento para solicitar el apoyo de proveedores, esto sin tener en cuenta que muchos de ellos tienen deudas propias de la actividad productiva con los bancos.
Por ahora, la expectativa es que no siga lloviendo con la misma fuerza y que el trabajo con las autoridades locales se dé de una forma rápida y eficiente, para que puedan recibir el apoyo necesario.












