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Jueves 23 de octubre de 2025 - 09:00 AM

Samuel Arenas ingresa a la Academia de Historia de Santander

Samuel Arenas Guissa llegará este jueves 30 de octubre a la Casa de Bolívar, donde se convertirá en miembro de la Academia de Historia de Santander.

Samuel Arenas ingresa a la Academia de Historia de Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA
Samuel Arenas ingresa a la Academia de Historia de Santander. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

“La tristeza del olvido”: así se titula el documento que leerá como discurso de ingreso de Samuel Arenas Guissa a la Academia de Historia de Santander. Un texto que, como él mismo adelanta, no será una pieza académica encerrada en citas y fechas, sino una intervención emotiva y urgente sobre el olvido sistemático que pesa sobre los forjadores de Santander.

“Nos hemos olvidado de nuestros pintores, nuestros músicos, nuestros empresarios, nuestros periodistas. Gente que construyó caminos, pueblos, escuelas, y a la que, apenas muere, la olvidamos al día siguiente”, dice Arenas con la claridad y la vehemencia de quien ha recorrido cada provincia, hablado con sus habitantes y conocido de primera mano las gestas silenciosas que la historia oficial rara vez narra.

Es así como este jueves 30 de octubre, a las seis de la tarde, la Casa de Bolívar volverá a abrir sus puertas para dar la bienvenida a Arenas Guissa como nuevo miembro de la Academia de Historia de Santander. No será una ceremonia cualquiera. Se trata del ingreso de Arenas Guissa, narrador oral, abogado, exservidor público y uno de los más apasionados guardianes de la memoria popular en el oriente colombiano.

Su nombre no es extraño en los círculos culturales de Bucaramanga. Muchos lo conocen por sus presentaciones en la Casa del Libro Total, donde dirige las veladas de Historias orales, y otros lo recuerdan por su paso como director de Tránsito o como procurador judicial. Pero más allá de cargos y méritos, Arenas llega a la Academia con un equipaje intangible y poderoso: una vida dedicada a contar, y conservar, las historias que otros han dejado de contar.

Eduardo Durán Gómez, presidente de la Academia Colombiana de la Lengua y exdirector de Vanguardia, será quien lo presente ante sus nuevos colegas. Y el tenor Gabriel Ángel Ruiz, una voz ya emblemática en la región, interpretará algunas piezas musicales para dar respiro y belleza al evento.

Pero la mayor apuesta de Arenas Guissa, la que quiere dejar sembrada desde el primer día, es la creación de un Museo de Hombres y Mujeres Ilustres de Santander: un espacio físico, abierto al público, que reúna biografías, retratos, testimonios y objetos de quienes han aportado significativamente al desarrollo cultural, político y social del departamento.

“Ese museo debe ser de obligatoria visita para niños, jóvenes y mayores”, afirma. “Tenemos que proteger nuestra memoria. No puede seguir pasando que cada generación arranque desde cero, como si nada hubiera existido antes”.

Las Historias orales de Samuel Arenas Guissa tendrá una segunda temporada

El método de Samuel Arenas para acercarse a la historia de Santander ha sido el del andariego, el del cronista oral, el del testigo directo. Recorrió desde joven las provincias de García Rovira, Vélez, Guanentá y muchas otras, primero en misiones técnicas, exploración de carbón, uranio, obras públicas, y luego como observador de un territorio que se tejía entre acciones comunales, caminos de herradura y turismo incipiente.

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Recuerda cómo la Mesa de los Santos, hoy destino obligado, era hace décadas una promesa enterrada en el barro. También conoce las historias olvidadas de Zapatoca, cuna de tantos personajes notables, pero sin un museo que los recuerde. Ese vacío, para él, no es anecdótico: es estructural. “Es una herida en la identidad”, dice.

Mientras alista su ingreso a la Academia, Samuel no descuida su otro frente: el de las narraciones orales. En noviembre se lanzará la segunda temporada de su serie Historias orales, en alianza con El Libro Total, con relatos que combinan humor, memoria rural, personajes entrañables y escenas domésticas cargadas de simbolismo.

Una de esas historias, ya escrita y en proceso de grabación, es Félix regresa a casa, la crónica de un gato persistente que fue expulsado varias veces de la finca familiar y regresó herido, desafiante y fiel, desatando una disputa entre el amor infantil y la autoridad materna. Con un tono entre lo cómico y lo poético, Arenas convierte la anécdota en una parábola sobre el exilio, la pertenencia y el lugar que cada uno ocupa en la memoria familiar.

El acto del 30 de octubre también marcará un llamado de atención sobre el olvido estructural que pesa sobre las memorias regionales.

Publicado por: Redacción Cultural

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