Las Contralorías de Bucaramanga, Floridablanca y Girón, así como la Contraloría Departamental, deberán presentarle a la Auditoría General de la República, AGR, un informe completo sobre las actuaciones administrativas adelantadas en ejercicio de la vigilancia y el control fiscal que le compete a cada una de ellas.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Las denuncias periodísticas que este diario presentan y que defienden los derechos de la comunidad siguen teniendo el eco que ellas se merecen.
Tras la denuncia publicada en Vanguardia Liberal, titulada “Los ocho ‘elefantes blancos’ que costaron $347 mil millones en Bucaramanga y el área”, la Auditoría General de la República, AGR, les solicitó a las Contralorías de Bucaramanga, Floridablanca y Girón, así como a la Contraloría de Santander, un completo informe sobre las actuaciones administrativas adelantadas por esos entes en torno a este controvertido tema.
Así lo informó Jorge Enrique Carreño Afanador, gerente seccional de la AGR.
Tras la investigación periodística, elaborada por la sección de Área Metropolitana de Vanguardia Liberal, se encendieron las alarmas.
Vale recordar que este medio publicó la radiografía de ocho proyectos de infraestructura que, a pesar de multimillonarias inversiones, hoy no prestan ningún tipo de servicio a la comunidad.
Colegios sin estudiantes, centros asistenciales que no atienden a ningún paciente, una biblioteca sin libros, un centro de bienestar animal a ‘medias’, una estación de Metrolínea sin rutas en servicio, una vía y un sendero ecológico inconclusos, hacen parte del listado de los ‘elefantes blancos’ que se evidenciaron en el registro periodístico.
De acuerdo con el reporte, varios de estos proyectos completan más de cinco años en el abandono o están a la espera de adiciones presupuestales que no llegan y sin cronogramas que vislumbren mejoría alguna.
Estos monumentos a la desidia administrativa les han costado a los santandereanos $347 mil millones.
Según el trabajo periodístico, la falta de planeación, diferentes imprevisiones e imprevistos, e incumplimientos en materia contractual, son algunas de las causas que originaron el estancamiento de dichos proyectos.
Entre las obras presentadas por este medio hay casos que afectan a los estratos más bajos, como el colegio Villas de San Ignacio, en el norte de Bucaramanga, que debía atender a 1.300 alumnos y que tras ser inaugurado en 2013, fue cerrado un año después, porque se levantó sobre una falla geológica.
Otro caso emblemático es el de la Biblioteca Gabriel García Márquez, en Girón, que fue inaugurada con bombos y platillos en octubre del 2018, pero a la fecha no tiene un solo libro.
También están los casos de seis centros de salud en Piedecuesta, que tras una inversión de más de $4.000 millones y ser terminados con una dotación mínima en el 2015, están abandonados porque no se puede nombrar personal médico, ya que en Piedecuesta no hay Secretaría de Salud.
Pero la lista de obras inacabadas que le han costado a los ciudadanos miles de millones de pesos es mucho más extensa: el Portal Metrolínea de Papi Quiero Piña, la Universidad del Pueblo, la Clínica Materno Infantil de Floridablanca, el Centro Cultural y Recreativo de la Cumbre, que jamás entraron en funcionamiento.















