Bucaramanga
Jueves 05 de noviembre de 2020 - 08:00 AM

#TBT. Cuando las ferias de Bucaramanga se hacían en el barrio La Feria

La Feria es un barrio cargado de tradición, pues su historia está atada a las festividades septembrinas de Bucaramanga.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

En la década de los 60, en Bucaramanga empezó la construcción de lo que hoy es el barrio La Feria.

Precisamente en este sector fue donde se dio inicio la llamada Feria Bonita que ya cumple más de 70 años.

En un comienzo, a lo largo de la calle 28 se extendían corrales, ganado, porquerizas, curtiembres y un sin número de exposiciones, muy cerca del entonces Matadero Municipal.

Un coliseo con corrales sin techo era el epicentro de la festividad ganadera, mientras que al otro lado, habitantes del barrio y muchas personas que llegaban para unirse al jolgorio, taponaban la entrada del barrio y la fiesta se prendía.

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Antes de que aparecieran estas festividades, el barrio se consolidaba sobre la escarpa occidental de la meseta. Fue precisamente el viejo coliseo, el que terminó por darle paso al encuentro anual de ganaderos y expositores.

La remodelación de la Plaza de Ferias, ordenada por el entonces alcalde José Luis Mendoza Cárdenas, incluyó el techado del recinto y nuevas construcciones en el sector occidental. En esa década y en la siguiente, La Feria brilló tanto y tan de prisa que la costumbre de vivir allá cambió.

Nacieron los sitios de expendios de lechonas, consideradas hoy por hoy como verdaderos patrimonios gastronómicos. En ese sentido hay que evocar a Lechonería Don Lucho, creada hace 40 años por el ya desaparecido Carlos Ernesto Celis.

Tras el nacimiento de Cenfer, un imponente escenario levantado en Girón, el certamen ganadero se trasladó; en 2003 la Alcaldía decidió adecuar sobre este lugar viviendas de interés social.

Así nació la urbanización ‘Paseo de La Feria’, que consta de cinco etapas, agrupadas en 478 viviendas de interés social.

A los primeros adjudicatarios cada casa les costó $16 millones 600 mil, cifra que la comunidad pagó con ahorros, préstamos y subsidios que asignó el Instituto de Vivienda de Bucaramanga.

Hoy el barrio de la calle 28 sigue siendo un gigantesco salón de exposición, solo que allí se ‘juzgan’ los recuerdos.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

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