Bucaramanga
Lunes 10 de abril de 2023 - 12:00 AM

“Vigilancia de calidad del aire en Bucaramanga está afectada por choques entre entidades”: experta

En diálogo con Vanguardia, la doctora en Epidemiología Laura Andrea Rodríguez Villamizar habló sobre los episodios recientes de deterioro en la calidad del aire que vivió la ciudad, los retos y lecciones que deben quedar para las instituciones y la comunidad.

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Publicado por: Luis Alvaro Rodriguez Barrera

La investigadora Laura Andrea Rodríguez Villamizar, médica de profesión, magíster y doctora en epidemiología, ha trabajado en los últimos 15 años temas de salud ambiental como la calidad del aire en el país y en el área metropolitana de Bucaramanga.

Vanguardia conversó con Rodríguez Villamizar, quien también es profesora del Departamento de Salud Pública de la Universidad Industrial de Santander, UIS, sobre el episodio crítico de contaminación del aire que llevó a declarar alerta ambiental, a finales del mes pasado, por parte de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb.

En este diálogo, Rodríguez Villamizar menciona las lecciones que dejó ese episodio en el manejo de estas situaciones de emergencia. Además, la investigadora habló sobre un reciente estudio, del que es coautora, que documentó que más de 34 mil vidas se podrían haber salvado si en Colombia los índices de contaminación del aire hubiesen tenido un nivel menor entre 2014 y 2019.

¿Qué lecciones quedan luego de la situación de confusión que vivió la ciudad por el episodio crítico en la calidad del aire?

Tres cosas. Primero: las instituciones deben coordinarse para tener una red única y permanente que nos pueda dar información real sobre la calidad del aire en Bucaramanga. Estamos en mora de que tanto el Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, y la Cdmb dejen a un lado los celos institucionales y las situaciones políticas, se unan y, por el bien común, mantengan una sola red que funcione con calidad, que pueda dar información a ellos que toman decisiones, pero también a los ciudadanos.

Segundo: no solo nos podemos quedar en producir información, debemos analizar y saber qué está pasando. Y tercero: toma de decisiones coherentes pero unificadas. Desde ningún punto de vista es sano para el desarrollo de nuestras comunidades ver la divergencia de criterios y contraposiciones entre instituciones porque lo que hace es menoscabar la confianza en la institucionalidad.

En esos días de ‘choques’ entre la autoridad ambiental y las administraciones locales, queda un interrogante. ¿Por qué la discusión, si lo que está en juego es la vida de las personas?

Tal vez no lo veamos cuantificado ahora, pero mientras se discutía seguramente hubo muchas personas que exacerbaron su asma, su Epoc (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), que su falla cardíaca se les descompensó y que quizá no lo asociaron con eso, pero está relacionado con la calidad del aire. Mientras la decisión se tarda, eso cuesta el bienestar y salud de las personas (...) y dinero porque aumenta la demanda de los servicios de urgencias.

Un estudio, del que usted es coautora, advierte sobre las muertes que se podrían haber evitado en el país si la calidad del aire hubiese sido mejor entre 2014 y 2019, ¿qué encontraron?

Hicimos una estimación de cuánta es la exposición a largo plazo de material particulado PM 2.5 en los municipios del país. Con esa información tratamos de identificar si estamos cumpliendo con la norma nacional, que es laxa, que dice que el límite del promedio anual de PM 2.5 no debe superar los 25 microgramos por m³. Encontramos que son muy pocas las muertes que se habrían evitado porque casi todos los municipios cumplen y están por debajo del promedio. Entonces dijimos: “Eso es lo que dice Colombia, pero no es lo ideal”. ¿Qué pasa si el promedio hubiese sido menor a 15 microgramos por m³, que todavía no es lo que pide la Organización Mundial de la Salud, que hablaba de 10 microgramos por m³?

Eso representó que 34.341 muertes se habrían evitado en Colombia si no se hubiese excedido el promedio anual de 15 microgramos por m³ en ese período (2014 - 2019).

¿Y cuántas vidas se habrían podido salvar en el área metropolitana?

En Bucaramanga 827; Floridablanca 300; Girón 154 y Piedecuesta 129.

¿Se ha avanzado lo esperado o estamos retrasados frente a otros lugares en cuanto a las mediciones en la calidad del aire?

Hemos tenido avances y retrocesos en varios aspectos. Desde 2007 hasta ahora, en términos de salud, hemos avanzado porque conocemos no solamente cuánto afecta en términos de enfermedades respiratorias sino también cardiovasculares y una aproximación al cáncer. Se ha podido documentar de manera objetiva que, a pesar de que uno no lo ve, ni lo huele ni lo siente, el aire contaminado nos afecta directamente y eso se traduce en la cantidad de personas que tienen que ir más a servicios de urgencias o que a largo plazo se enferman más y que finalmente se traduce en mayores muertes. En eso hemos avanzado no solo en Bucaramanga sino a nivel nacional.

En términos de vigilancia de calidad en el aire, ¿qué ha pasado en el área metropolitana de Bucaramanga?

Desde el 2002 empezó a ser una de las ciudades líderes porque tenía una red de monitoreo de calidad del aire con una mayor cantidad de estaciones, control de calidad de esos equipos y datos de manera continua por la Cdmb. Pero de un tiempo para acá, por diferentes situaciones de las instituciones gubernamentales, se fue decayendo la red que había. A tal punto que en 2012, de ser una de las mejores redes de calidad del aire en Colombia, fue una red que no pudo seguir reportando al Ideam porque no tenía datos válidos.

Eso coincidió con la crisis de quién era la autoridad ambiental, entre el AMB, y la Cdmb, y que, en últimas, ha hecho un daño bastante grande al avance que se tenía en este tema. Al final de cuentas nos deja con un saldo de retraso de más o menos diez años comparado, por ejemplo, con el área metropolitana del Valle de Aburrá, que inició sus gestiones de monitoreo y que tiene una organización muy avanzada... Apenas hasta el año pasado el área metropolitana de Bucaramanga tuvo un plan de gestión de la calidad del aire, algo que debimos haber tenido hace mucho tiempo.

Entonces son varios aspectos en los que estamos retrasados...

También como ciudadanía nos ha faltado una mejor organización para hacer un llamado más específico a las autoridades gubernamentales y estamos en momento para exigir lo que se requiere ante las condiciones de contaminación en el país y del área.

Publicado por: Luis Alvaro Rodriguez Barrera

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