Problemas amorosos, dificultades económicas, estrés, ansiedad y depresión llevan a muchas personas a quitarse la vida. Este año se han triplicado las consultas en las unidades de salud mental de Bucaramanga, Barrancabermeja y Piedecuesta.

En Santander, la variación en las tasas de suicidios entre enero y julio de 2024 y el mismo período de 2023 fue del 11,94 %: en 2023 se reportaron 67 casos; mientras que en 2024 el número bajó a 59.
No obstante, el impacto en ciertas poblaciones es alarmante. En Bucaramanga, por citar solo un ejemplo, el porcentaje de hombres que deciden terminar con sus vidas ha aumentado; pasando del 75 % en 2023, al 93,3 % en 2024.
De igual forma, la edad de las personas afectadas ha variado: en 2023, la mayoría de los casos correspondían a jóvenes de entre 30 y 34 años; en 2024, la prevalencia se encuentra entre jóvenes de 20 a 24 años y adultos de 50 a 54 años.

Las estadísticas, así de escuetas como se presentan, fueron recopiladas por el Laboratorio de Gobierno de la Universidad de La Sabana, GovLab, que presentó un informe sobre las tasas de suicidios en nuestro país en lo que va del presente año, utilizando datos oficiales de Medicina Legal.
Las cifras revelan una realidad inquietante, la cual plantea interrogantes urgentes para la salud mental de la población.

Panorama nacional
En el país, el número de suicidios también muestra una leve disminución. En los primeros siete meses de 2024 se registraron 1.677 casos, en comparación con los 1.836 de 2023; una baja del 8,66 %. Aunque esto podría sugerir una mejora, el sufrimiento detrás de cada cifra plantea la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención.
Los hombres continúan siendo los más afectados, con un 80,26% de los casos en 2024, motivados por factores que van desde problemas de salud mental y decepciones amorosas hasta dificultades económicas y abuso sde sustancias. Los hombres, además, tienden a emplear métodos más definitivos; mientras que en las mujeres, el recurso más común es la ingestión de sustancias tóxicas.
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El GovLab desarrolló un mapa interactivo que segmenta los datos por género, edad, motivo aparente y otros factores; herramienta vital para identificar grupos vulnerables y diseñar intervenciones específicas.
Alerta en los jóvenes
Entre los jóvenes, el riesgo de suicidio es especialmente elevado entre los 20 y 25 años, una etapa de alta vulnerabilidad emocional.
En los hombres, la prevalencia se da en los rangos de 20-24 y 25-29 años; en las mujeres, entre los 20-24 y los 15-17. Las cifras también reflejan que la mayoría de los casos involucran a personas solteras o en unión libre.
Más allá de los números, surgen preguntas fundamentales sobre las causas profundas que llevan a estas personas a situaciones de desesperación.
Yahira Guzmán, psiquiatra y docente de la Universidad de La Sabana, señala que no siempre se requiere un diagnóstico psiquiátrico para que alguien considere el suicidio; muchas veces, factores de estrés externo, como una pérdida significativa o un cambio drástico son detonantes que desencadenan la ideación suicida.
El informe también detalla que los tres motivos más frecuentes detrás de los suicidios son problemas de salud mental, desamor y conflictos con la pareja o la expareja.
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Mes de la prevención
En este mes de prevención del suicidio, Guzmán hace hincapié en la importancia de no restar gravedad a las expresiones de una persona que menciona pensamientos suicidas: “Siempre debemos tomarlas en serio; un comentario de este tipo es una señal de alarma que permite intervenir a tiempo.”
A esto se suma el análisis de Juan Camilo Restrepo, PhD en Psicología Clínica, quien advierte que la desesperanza es un fuerte predictor de suicidio, especialmente en personas que creen que sus problemas no tienen solución.
Cuando una persona muestra signos de angustia profunda o desesperanza, Restrepo sugiere preguntar directamente si percibe una salida a su situación, una intervención que puede abrir el camino a la ayuda. Asimismo, señala que características como impulsividad o altos niveles de ansiedad también se asocian a conductas suicidas, que no siempre responden a un deseo de morir sino al anhelo de detener el dolor.
Se recomienda que la persona reciba atención psiquiátrica en un centro de salud mental. A largo plazo, la psicoterapia es fundamental para el manejo integral de las emociones, y un sistema de apoyo sólido puede ser decisivo en salvar una vida.
















