Se trata de una iniciativa cocreada por el Taller de Arquitectura TABUÚ. ¿Qué tan viable es este proyecto? ¡Aquí le contamos!

El mítico Parque Romero de Bucaramanga es un espacio público que ha sido invadido durante décadas, sin que las administraciones de turno asuman un compromiso serio para encontrarles una salida a los diferentes puestos de flores que se instalaron en esa zona céntrica de la ciudad.
No obstante, este emblemático escenario puede mejorar de manera notoria su diseño urbano, tras una propuesta que incluso los miembros del Malecón de las Flores de la zona no tienen reparos en asumir, “siempre y cuando la adecuación de sus puntos de expendio estén cerca al Cementerio Central”, donde se concentra la mayor clientela de este tipo de comercio.

De acuerdo con Iván Acevedo, arquitecto fundador del reconocido colectivo urbano del Taller de Arquitectura TABUÚ, “existe un proyecto que plantea la adecuación de dicha Plazoleta de las Flores en el área del ‘cementerio particular’ que bordea al camposanto central, justo en la calle 45 con carrera 13, diagonal al Parque Romero”.

Él recordó que hace algunos años, el parque se planteó como un epicentro cultural, recreativo y comercial mediante la intervención de 11.839,26 m² de espacio público.
La propuesta de su rediseño, según el creador del proyecto, buscaba transformar este espacio residual en un punto de encuentro para la comunidad, integrando zonas de esparcimiento con áreas comerciales.
El diseño, a cargo del citado Iván Acevedo, contemplaba la modernización del área comercial con una plazoleta a desnivel y la instalación de 45 módulos comerciales de 14 m² cada uno. Además, se incluían baños públicos, una cafetería y una ludoteca multifuncional que serviría como aula y espacio comunitario.
Le puede interesar: El ‘Recolector’ llegó a La Libertad
En la zona superior del parque se proyectó un innovador espacio infantil para estimular el desarrollo de los niños, junto con dos plazoletas de recibo. Una de ellas destacaría un obelisco de interés cultural, mientras que la otra integraría elementos conmemorativos inspirados en el “paso de la vida y la muerte”.
Publicidad
La propuesta paisajística del proyecto incluía senderos peatonales, zonas verdes con mobiliario urbano y dos puentes de conexión con valor tanto funcional como artístico. Además, se preveía la siembra de 61 árboles nuevos y otras especies vegetales para mejorar el entorno natural del parque.
El plan se enlazaba con los corredores ambientales de las carreras 10, 11 y 12, promoviendo la pacificación vial y priorizando la movilidad peatonal. Esta estrategia buscaba reducir los accidentes y armonizar la integración del parque con su entorno urbano.

Antecedentes
Él recordó que esa zona de Bucaramanga “tiene orden de desalojo del espacio público hace más de una década. Y para buscar sostenibilidad diversas administraciones, en más de 10 años, aportaron otros proyectos previos a este. Ninguno de los antiguos les sirvió por diversas razones. Unas comprensibles y otras no tanto”.
“Este diseño que hoy exponemos a la opinión pública fue el único proyecto en el que los floristas sí estuvieron de acuerdo. El tema fue que en 2022, con acuerdos comunitarios hechos en positivo, proyecto aprobado y dinero asignado para licitarlo, en una reunión entre el ex-alcalde y un líder floristero, sin razón aparente se frenó el trámite”, recordó.
“Lo cierto es que, a pesar de contar con aprobación técnica y presupuesto asignado en 2022, el proyecto fue descartado antes de su licitación tras desacuerdos entre el gobierno local y los comerciantes de flores. Sin embargo, sigue siendo una oportunidad para conciliar intereses y dignificar el espacio público sin afectar la economía de los floristas”, puntualizó Iván Acevedo.
















