Una valiosa jornada, celebrada en la Gobernación de Santander, recordó a quienes han caído o han sido afectados por las minas antipersonal y reafirmó el compromiso de las instituciones con la memoria, la justicia y la construcción de una paz duradera, en la que las voces de las víctimas sean protagonistas.
Hoy contemplamos huellas profundas, abiertas por las armas y desgarradas aún más por la ingratitud, el olvido, la insensibilidad y la cruel indolencia. No son cicatrices del pasado, son heridas vivas que caminan al lado de quienes sufrieron, como sombras que no se disipan. Tales marcas no solo se graban en la piel, sino que laten con fuerza en el alma de las víctimas, recordándonos que su dolor sigue aquí, vivo, reclamando memoria, justicia y compasión.
Esta introducción retrata la obra titulada ‘72 segundos’, de la artista plástica María Cecilia Aponte Isaza. La pieza de arte, nacida desde la memoria y el respeto, es un homenaje a las víctimas militares del conflicto.
La obra se enmarcó en las actividades conmemorativas del Día Internacional de la Sensibilización contra las Minas Antipersonal, que honra a las víctimas de estos artefactos y visibiliza el impacto humano de este flagelo que aún persiste en varias regiones.
La artista destacó que su propósito es “dar voz a quienes han sufrido en silencio y generar conciencia sobre el impacto de este flagelo en tantas vidas”.
El de ayer fue un acto solemne, cargado de simbolismo, realizado en el patio de banderas de la Gobernación de Santander, con la presencia de funcionarios de la Administración Seccional, del Comando de la Segunda División, el Comando de la Quinta Brigada y el Grupo de Memoria Histórica, quienes lideran un trabajo articulado por la verdad, la reparación y la justicia en favor de las víctimas de la guerra que se da en nuestro país.
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La labor de esas entidades es clave en la dignificación de los militares y sus familias, en concordancia con la Ley 1448 de 2011 y su actualización, la Ley 2421 de 2024, que buscan garantizar la reparación integral a las víctimas del conflicto armado.
Exaltaciones
Durante la jornada también se realiza una exaltación de honores a cinco personas que representan historias de resistencia, dolor y transformación. Entre los homenajeados se encuentran tres militares retirados y dos mujeres viudas de soldados fallecidos en actos relacionados con minas antipersonales. Ellos son:
- Mayor® Gustavo Adolfo Vega Ramírez, quien perdió su pie derecho tras la activación de una mina en Caquetá en 2003. A pesar de las secuelas, continuó su carrera militar y académica, convirtiéndose en un referente de resiliencia.
- Cabo Segundo® Fernando Arenas Guevara, sobreviviente de un ataque en Caldas en 2007 que lo dejó sin sus piernas. Hoy trabaja por la inclusión y los derechos de las víctimas.
- Soldado Profesional® Antonio María Carreño Medina, herido en Norte de Santander en 2006, quien hoy lidera causas sociales y cursa estudios de derecho para representar a su comunidad en escenarios de decisión pública.
- Marta Lucía Arenas, viuda del soldado profesional Nazario Mecón, asesinado por las extintas FARC en 2004. Con tres meses de embarazo al momento de su pérdida, Marta fundó la cooperativa COOPVILES, desde donde empodera a mujeres víctimas del conflicto.
- Claudia Juliana Tarazona Rincón, viuda del soldado profesional Henry Delgado Gómez, quien falleció tras activar una mina en Tibú. Con apenas 19 años y madre de un bebé, ha luchado por sacar adelante a su familia con admirable determinación.
















