En Bucaramanga, la presencia de personas en situación de calle se ha vuelto común en varios sectores, generando preocupación por condiciones de abandono, consumo de drogas y afectaciones a la seguridad y salubridad.
De manera desafortunada, en Bucaramanga ver personas en situación de calle durmiendo en aceras y vías, e incluso consumiendo drogas alucinógenas, se ha convertido en una escena cotidiana. Zonas como las carreras 13 y 14, entre calles 34 y 36; el Paseo del Comercio; la Puerta del Sol; los alrededores del Parque del Agua; la Avenida Quebradaseca e, incluso, en barrios residenciales como San Miguel, Cabecera y Gómez Niño -específicamente en la carrera 16 con calle 55- han pasado de ser simples corredores urbanos a espacios ocupados por esta población.

Entre colchones viejos, cartones, cobijas, sábanas y morrales improvisados, estas personas habilitan sus sitios de residencia en estos lugares, hacen allí sus necesidades fisiológicas y, en algunos casos —no en todos—, protagonizan actos de delincuencia, según denuncian los vecinos afectados.

Al amanecer en Bucaramanga, vías del centro y las fachadas de algunos edificios dejan ver el desaseo que quedó: botellas vacías esparcidas en el suelo, sobras de comida dispersas y, en casos más extremos, desechos biológicos que evidencian el abandono y la precariedad en que viven estas personas.
“Es crudo el panorama, como crudas son las condiciones en las que sobreviven estas personas. Esta escena de indigencia, repetida una y otra vez, nos tiene a nosotros, los comerciantes formales, en medio de un panorama desolador”, precisó Javier Gómez, dueño de un local en el barrio Gómez Niño, cerca de la Ciudadela.
Causas de esta problemática
Según el catedrático Luis Aladino González, “quienes transitamos por estos sectores no solo observamos con frecuencia a hombres y mujeres durmiendo sobre los andenes o pidiendo monedas o mendrugos, sino que también convivimos con la incertidumbre que generan algunas dinámicas asociadas a este fenómeno: consumo de sustancias, riñas y residuos que alteran la percepción de seguridad de nuestros entornos”.
A su juicio, las razones de fondo de este panorama son varias: “El desempleo, la problemática de la migración, las crisis familiares, los problemas de salud mental y las adicciones, todo ello sigue siendo el detonante más común de esta realidad”.
“Pero -según argumentó el experto- también hay factores estructurales que alimentan el fenómeno, como la falta de cobertura en programas de atención psicosocial, la migración y la creciente informalidad laboral”.

Desde la perspectiva de González, “el problema de la indigencia en este municipio se agrava por la falta de políticas públicas que promuevan programas de rehabilitación para los habitantes de calle, en su mayoría dependientes de las drogas ilícitas”.
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¿Qué está haciendo el Municipio?
Ante esta situación, la Alcaldía de Bucaramanga responde que, en articulación con la Policía Metropolitana, se están diseñando estrategias para darle solución a este panorama.
Una de ellas es la del Plan Amanecer Seguro. Mientras la Policía adelanta patrullajes e inspecciones en los sitios donde estas personas duermen o frecuentan -en busca de armas, drogas y otros elementos-, la Secretaría de Desarrollo Social les ofrece rutas de atención y servicios institucionales.
Estos abordajes se realizan en áreas de alta circulación, como la Puerta del Sol, el Parque del Agua y el deprimido de la carrera 27, en el Mesón de los Búcaros. De acuerdo con el secretario de Desarrollo Social, Iván Darío Torres, este plan -ejecutado en horas tempranas- permite disminuir los delitos de oportunidad, reforzar la presencia institucional y promover entornos de inclusión, convivencia y derechos en los sectores más vulnerables de la ciudad.















