Bajo el lema ¡Fuerza Miguel! cientos de bumangueses salieron a correr por algunas calles, como un acto de solidaridad por la salud del senador, quien fue víctima de un atentado hace algunas semanas.

A las 8:00 a.m., en inmediaciones de la calle 56, en un recorrido que concluyó en el estadio Américo Montanini, pasando por la carrera 27 y el Monumento Ecuestre al Libertador Simón Bolívar, centenares de corredores con camisetas blancas y pancartas emprendieron un evento que fue mucho más que un acto deportivo: fue un acto de solidaridad profunda con el senador Miguel Uribe Turbay, quien aún se recupera tras haber sido víctima de un atentado en Bogotá hace algunas semanas.
La escena, replicada en más de 30 ciudades de Colombia, no buscaba solamente acompañar el proceso de recuperación del congresista, sino lanzar un mensaje firme: “La vida es sagrada”, “La violencia no puede silenciar las ideas, ni frenar el derecho a soñar con una Colombia democrática y en paz”.
🏃♂️ Ciudadanos corren por justicia en el caso de Miguel Uribe
— Vanguardia (@vanguardiacom) July 6, 2025
A esta hora se realiza una carrera en Bucaramanga para exigir avances en la investigación por su atentado . El evento inicia en la carrera 27 con calle 56 y termina en el Estadio Américo Montanini. 📍 pic.twitter.com/GITBkO5N8h
“Estamos corriendo por la vida de Miguel Uribe, tenemos la esperanza de que él vuelva a estar con nosotros”, expresó Sebastián Rueda, uno de los participantes quien, al igual que muchos, no conocía personalmente al senador, pero sentía la necesidad de unirse al llamado nacional por el respeto y la no violencia.
La jornada en Bucaramanga se vivió con recogimiento y entusiasmo, con el sol acompañando a quienes corrieron, caminaron o simplemente alzaron una bandera por la vida.
Le puede interesar: Lluvias en Santander dejan 5 mil familias damnificadas: conozca los municipios afectados
No fue una jornada política, fue solidaria
No hubo discursos oficiales ni protagonismos: lo que brilló fue el espíritu colectivo, las arengas por la paz y con la fe en que ninguna bala puede doblegar la voluntad de quienes creen en la democracia.
Más allá del acto físico, la carrera se convirtió en un espacio de reflexión sobre los límites del disenso político y la urgencia de proteger a quienes, desde distintas orillas ideológicas, hacen parte del debate público.
Como lo señalaron los organizadores, el atentado contra Uribe Turbay “no es un hecho aislado, sino un síntoma doloroso de una sociedad que aún lucha por erradicar la violencia como lenguaje”.
Publicidad
A lo largo del recorrido, se registraron abrazos silenciosos, lágrimas contenidas y un mismo anhelo: que el país vuelva a caminar sin miedo.
Al final, en los alrededores del estadio Américo Montanini, los competidores se unieron una sola consigna que reza así: ¡Fuerza Miguel, Fuerza Colombia!
¡En Efecto! La ‘Carrera por la Vida’ no fue una competencia, fue un homenaje vivo. Un homenaje a Miguel Uribe, sí, pero también a todas las víctimas de la intolerancia y a quienes, con cada paso, se niegan a dejar que la oscuridad gane.
















