En operativos de verificación, la ESSA descubrió conexiones clandestinas que desviaban miles de kilovatios. Los dueños de los negocios implicados enfrentarán sanciones por defraudación.

Dos moteles de Bucaramanga escondían un oscuro secreto bajo tierra. Tras una investigación minuciosa, los técnicos de la Empresa Electrificadora de Santander, ESSA, y sus contratistas destaparon un doble juego energético: conexiones ilegales que permitían a estos establecimientos operar como si nada, mientras evitaban pagar por gran parte del consumo que requerían sus operaciones ininterrumpidas.
El primer hallazgo se dio en la carrera 33 con calle 70, donde uno de los moteles había disfrazado su delito con habilidad de electricista clandestino. Allí, los verificadores encontraron una manipulación del medidor y una línea subterránea escondida en un tubo PVC. Este túnel de energía oculta suministraba electricidad sin dejar rastro, una artimaña que permitió el robo de unos 9.100 kilovatios-hora (kWh).
La jugada no solo burlaba las normas, sino que afectaba la red eléctrica y representaba un riesgo latente para la seguridad de todos. Como medida inmediata, se suspendió la conexión ilegal, se retiró el medidor alterado y se levantó un comparendo por defraudación, con el debido acompañamiento de la Policía Nacional.
Otro robo

Pero el fraude no terminó ahí. En otro motel de la misma zona, la carrera 33 con calle 70, se repitió la escena con distinto libreto. Aunque el consumo declarado parecía normal, el ritmo frenético de un negocio que nunca cierra levantó sospechas. Y con razón: durante la revisión, se encontró un cable trifásico de cobre que nacía de un poste de la red pública y se deslizaba, sin permiso, a través de un ducto subterráneo hacia el establecimiento. Esa conexión fantasmal alimentaba el lugar con una cifra asombrosa: 26.060 kWh mensuales.
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Ambos casos configuran un claro delito contra el servicio público, que no solo afecta las finanzas del operador, sino también el equilibrio de la red y la seguridad colectiva. En palabras de ESSA, “robar energía es un delito que pone en riesgo vidas y debilita la infraestructura que nos sostiene a todos”.
Denuncie
Estas intervenciones hacen parte de la campaña “En la Jugada, robar energía tiene consecuencias”, con la que la Electrificadora reafirma su compromiso con la legalidad, la protección del servicio y la denuncia responsable.
La entidad invita a la ciudadanía a reportar de forma anónima cualquier conexión sospechosa, llamando al 01 8000 97 19 03 o escribiendo por WhatsApp a Luisa, al 318 833 91 21. Porque cuando la luz se roba, la oscuridad no tarda en llegar.













